viernes, 8 de octubre de 2010

INFIERNO

EL SUFRIMIENTO DEL INFIERNO: Los textos bíblicos insisten mucho sobre la ignominia, el tormento, el llanto, el crujir de dientes, la tribulación, la angustia, el sufrimiento que padecen los réprobos (Luc. 16:23-24; Mat. 13:42; Rom. 2:8-9) Y el apóstol Juan añade: “Y el humo de su tormento, sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo ni de día ni de noche, y serán atormentados día y noche, por los siglos de los siglos. (Ap. 14:10-11; 20:10); por otra parte, el Señor no habrá de hacer nada por atormentar a los que no quisieron su salvación, a excepción de alejarlos de Sí. (Mat. 25:41) El tormento es eterno, después de la resurrección de los cuerpos. Es evidente que las penas del alma serán espirituales; pero, no es menos cierto que los impíos resucitados recibirán un castigo que, adecuado a su medida de responsabilidad, recaerá sobre la plenitud de su ser. (Mar. 10:28)

En Apocalipsis se afirma que el tormento se prolongará, por los siglos de los siglos. (14:11; 19:3; 20:10.) Podemos seguir escribiendo sobre éste tema, folios y más folios, con sus citas bíblicas; pero creemos que con lo expuesto ya es suficiente. Así que, hermanos y amigos, no volváis a dar la mínima importancia a los comentarios de las más altas jerarquías de la Iglesia Romana.
Yo recomendaría a todo buen cristiano, que cuando hable, ó escriba, que siempre se afirme en las escrituras, que casi todos tenemos a nuestro alcance, y que se olviden de los que dicen Pedro ó Juan, por muy altos que sean sus títulos, que ellos mismos se conceden. Tener siempre muy presente que Jesús dijo: ¡Nadie llega al Padre si no es por Mí! También dijo: No llamar Padre a nadie en la tierra. Tenemos un solo Padre que está en los cielos.

O B S E R V A C I O N E S
¿Estamos realmente convertidos al Señor? ¿Nuestra conducta, como cristianos, estará en perfecta armonía con los mandatos de nuestro Señor Jesús, expuestos con toda claridad en las escrituras? Lamentablemente, nuestros comportamientos reflejan todo lo contrario de lo que el Señor nos demanda. Naturalmente que me refiero a todos los “creyentes” de la religión que sea. Las religiones, todas, sin excluir a una, son el mayor enemigo que hoy tiene el Señor, en un porcentaje muy alto. ¡Que grandioso sería que desaparecieran “todas las religiones” que existen en el mundo, y quedarnos solamente con CRISTO! (Padre, Hijo, y Espíritu Santo.)Satanás tiene poder.

Para ser un buen cristiano,
hay que entregarse a Jesús,
que perdona al más pagano,
por dar su sangre en la Cruz.
Los santos que se fabrican,
y se pintan como estampas,
y los hombres que se implican,
todos caen en sus trampas.
Se nombran santos a dedo,
con suma facilidad,
y Cristo queda olvidado,
siendo el solo, la Verdad.
Los hombres somos muy necios,
y amantes de los honores;
pero sin las escrituras,
nos llenamos de rencores.
Satanás tiene poder.
Es Príncipe de éste mundo.
Jamás le hay que obedecer,
para escapar de lo inmundo.
El clero, con Satanás,
nos trajo la Inquisición,
más de cuatrocientos años,
de crímenes y terror.
Los mártires que murieron,
quemados en las hogueras,
están todos en el Cielo;
porque la fe, fue sincera.
Entre los miles de mártires,
había monjas y curas,
y están todos en la Gloria.
¡Ya no viven más a obscuras!

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes

miércoles, 6 de octubre de 2010

ILUSIONES

Eclesiastés: 1- Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
2- Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del Sol? 4 Generación va, y generación viene; más la tierra siempre permanece. 8 Todas las cosas son fatigosas, mas de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. 9 ¿Qué es lo que fue? ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 14 Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. 15 Lo torcido no se puede enderezar y lo incompleto no se puede contar.

Nos formamos ideales,
y un futuro halagador;
pero son cosas banales,
y luego llega el dolor.

Nos arrastran las pasiones,
de un modo desolador;
más cuando llega el momento,
todo amargura y dolor.

Nos proponemos mil metas;
pero falta el fundamento;
y somos como veletas
que cambiamos con el viento.

Nos embriagan con la Tele,
y perdemos la “visión”,
confundiendo, piel de zorro,
con otro que es de bisón.

Nos dicen: ¡Todo va bien!
¡Ya existen menos parados!
pero al llegar la verdad,
quedamos petrificados.

Nos atropellan los “fachas”,
que están de moda en Europa,
y echamos mil “bendiciones”;
y hasta espuma por la boca.

Nos pintan lo negro blanco;
mas la verdad, tiene brillo;
y yo me pongo a temblar,
como un pobre monaguillo.

Nos faltan los ideales,
con futuro halagador,
con mil lazos fraternales,
que nos da el Gran Redentor.

Hoy el nombre de mi Cristo,
nadie quiere pronunciar;
hoy se cotizan los “santos”
que posan sobre un altar.

Ha de llegar el momento,
que en la tierra y en el mar,
y hasta en todo el firmamento,
el hombre querrá la paz.

Ya llegan voces al Cielo,
pidiendo Amor y justicia,
para cambiar éste mundo,
podrido por la inmundicia.

Ya llegan voces al Cielo,
que claman con gran dolor,
para proteger los niños,
de esa pedofilia atroz.

Cantar, niños inocentes,
Cantar, con vuestras gargantas,
cantar, hasta enmudecer;
pero no caer en trampas.

Saber que Cristo os quiere,
con un amor fraternal.
¡Hay de aquel que viola a un niño!
¡Hay de aquel que hace tal mal!

Alzar las voces al Cielo,
dando siempre Gloria a Dios;
y pedir por éste mundo,
que ya se ha partido en dos.

Una parte es de los hombres,
llamados capitalistas;
la otra, es de los pobres,
que son los mas pacifistas.

Cecilio García Fernández.
.

ILUSIONES

Hoy quizás pueda vivir
-si el Señor me lo permite-
pero, ¿qué será mañana?
La vida es como un “quite”

No hacemos más que nacer,
y los días ya contados;
¿Y qué podemos hacer?
Vivir siempre resignados.

Luchamos, que es resistir,
dentro de la gran manada;
nuestra vida es un sufrir,
que no nos conduce a nada.

Hacemos planes muy buenos,
siempre de cara al futuro;
pero somos como truenos,
y además, inoportunos.

No queremos razonar,
ni nos gustan las razones.
Vivimos, como una flor;
mas todo son ilusiones.

La flor es bella, es preciosa,
es aroma, es fragancia;
pero pronto se marchita.
¡Dura más nuestra arrogancia!

Las flores, dan buen olor;
aunque pronto se disipan;
ellas, no hacen daño a nadie.
Son unas plantas benditas.

Nosotros no somos flores;
carecemos de fragancia,
y sufrimos los rencores
que están dentro de las almas.

Vivimos muy poco tiempo,
sin apartarnos del mal.
Somos lo mismo que el viento
al formarse un temporal.

No pensamos en la muerte,
ni el más fiel compañero.
Todo es pura vanidad,
porque amamos el dinero.

Es mala nuestra justicia,
siempre ganas si hay riquezas,
y atropellan las razones,
por causa de éstas flaquezas.

Tenemos que ser humildes
y practicar el amor.
Perdona, cuando te ofenden,
y jamás tengas rencor.

¡Hay, si existiera el amor!
¡Cómo cambiaría el mundo!
Lo que existe es el dolor,
persistente y muy profundo.

El amor, es lo más grande.
El amor, es don divino,
El amor puro, se expande,
y alegra mas que un buen vino.

Si el ser humano se amara,
no habría ni enfermedades.
Si el ser humano se amara,
se terminan las maldades.

Todo lo malo que ocurre,
es por la falta de fe.
Muchos dicen: ¡Dios no existe!
pero existe; pues se ve.

Yo le veo en todas partes,
y en todas las ocasiones;
más, no cuento fantasías,
pues me sobran mil razones.

No pretendas, con tu alarde,
seguir con tus fantasías,
que son cortinas de humo,
que solo engañan un día.

Lee bien las escrituras,
que son palabras divinas.
¿Las religiones? ¡Negocios!
Hasta un necio lo adivina.

Jesús, es nuestra Verdad.
Es nuestro fiel Salvador.
¡No conoció la maldad!
¡Murió dándonos AMOR!

Cecilio García Fernández
12-11-99

martes, 5 de octubre de 2010

IDÓLATRAS

La idolatría es una de las mayores ofensas que podemos hacer al Señor. Lea por favor alguno de los versículos que se citan a continuación, para que usted pueda salir de dudas, y no haga caso de lo que los hombres le dicen, por su interés personal,político y económico: (Compruebe usted mismo/a lo que significa la adoración a imágenes)
.
ÉXODO (Primer Mandamiento) 20:3-4-5. Ezequiel. 11:18; Hechos 17:16; 21:25; 1ª de Corintios.12:2; 10:19;10:14; Gálatas. 5:20; Génesis. 31:19; 1ª Pedro. 4:3; Levíticos 19:4; 26:1; Romamos. 21:11; 2ª Colosenses, 15:8, 34:7, Salmos 96:5, 115:8, 115:4, 135:15. Romanos 2:22, 1ª Corintios 8:4, 2ª Coríntios 6:16, y Apocalisis, 2:14.

JEREMIAS 17:5: Dice: MALDITO EL VARON QUE CONFIA EN ÉL HOMBRE.

La Palabra del Señor, escrita en Mateo, 23:9: dice: Y NO LLAMAR PADRE VUESTRO A NADIE EN LA TIERRA; PORQUE UNO ES VUESTRO PADRE, EL QUE ESTÁ EN LOS CIELOS. Está muy claro. Dios ya sabía que los hombres se iban a apoderar hasta de su nombre; pero éstos “padres” no viven como Dios manda, ni enseñan el Evangelio, tal como mandó Jesús, y que está escrito en la Biblia. Solo Dios sabe quien es santo y solo Dios sabe los pensamientos del hombre. Satanás tiene poder para tentarnos a todos; pues tentó muchas veces a Jesús y solamente le pudo derrotar contestándole con la Palabra de Dios, que está escrita, para nosotros, en los Evangelios.
PREGUNTA: ¿A quién hay que creer, a Dios, ó a los hombres?


LA VERDAD

Jesús, leyó la Palabra
del Antiguo Testamento.
La leyó, todos los días.
Estoy seguro, y no miento.
¿Por qué no la lees tú,
para evitar confusiones?
Además, saldrás de dudas,
y de falsas ilusiones.
Por leer, no pierdes nada,
¡Animo y perseverancia!
Pero, deja la arrogancia,
y no adores un madero.
Eso, déjaselo al Clero;
que les da mucha ganancia.
La Verdad, solo está en Cristo,
por muchas vueltas que demos;
Actuemos con amor,
con humildad y cordura;
pues hay una sepultura,
y otra vida que te espera,
muy segura y placentera;
más también, hay otra obscura.
.
Cecilio García Fernández
San Martín de Podes

IDEAS Y PENSAMIENTOS

Yo solo creo en Jesús
que dio Su vida por mí,
y aquel que no piense así,
menuda equivocación;
pues pierdes la salvación.
¡Mira que murió por ti!

Por mi conducta, me juzgan,
y es una buena razón,
que sale del corazón
de toda persona ducha,
que sabe hablar, y que escucha,
para obtener el perdón.

Conocí muchas personas
que engañan con su palabra;
pero, por lo mal que labran,
no recogerán cosecha,
pues todo tiene una fecha,
para lo que digas y hagas.

Cuando yo rondo el peligro;
el corazón se me ensancha,
pues toda la tierra es cancha
para luchar como un hombre;
pero que nadie se asombre,
ya que la tierra es muy ancha.

Hay que ser agradecido
con aquel que te ha ayudado.
¡No mires para otro lado,
y busca bien la razón,
de tú orgullo desmedido,
por tú duro corazón!

Pido al Espíritu Santo,
control de mis pensamientos.
Luego, no valen lamentos,
ni puedo dar marcha atrás,
pues con la vista verás,
que al sufrir, hay mil lamentos.

Cuantas veces, cuando lloro,
se aplaca mi corazón;
pues llorar por la razón
de amar al Dios Infinito,
es gozar de lo bendito
del amor y su sazón.

Luchemos bien con las armas
que el Evangelio nos da,
y obremos con la humildad
de nuestro Espíritu Santo,
y aunque exista algún quebranto,
a mí lo mismo me da.

No te humilles ante un hombre
y menos ante una estatua;
pues tú vida, sería fatua,
que es falto de entendimiento,
llevándote cualquier viento,
que al final, siempre te atrapa.

Busca siempre al Creador.
No sigas al hombre “astuto”
porque te tiene por bruto,
por su duro corazón,
y no busca la razón,
ya que solo busca el fruto.

Sigamos siempre al Maestro
que dio Su vida por todos
para limpiar nuestros lodos,
solo por Su gran amor.
Le causamos gran dolor,
por vivir de malos modos.

La salvación es regalo
por la Sangre del Señor.
¡Jamás habrá un impostor
que a mí me pueda engañar;
pues no es fácil olvidar
el martirio y el dolor

Oremos con toda fe,
y seamos generosos
con los más menesterosos
que sufren mil injusticias,
por una, y mil avaricias,
de los hombres perniciosos.

Oremos por esos niños
que sufren la soledad
por orgullo y vanidad
de los hombres desalmados,
que los tienen explotados
por la falta de humanidad.

Salinas, 28-2-04
Cecilio García Fernández.

lunes, 4 de octubre de 2010

HUMOR

En todas las profesiones hay hombres sobresalientes;
aunque somos algo “incautos”, como los adolescentes;
más, debemos de luchar, con ardor y valentía,
y llegará la victoria, si la tienes merecida.
Fallos, todos los tenemos; pero no tiene importancia;
mas hay que ser responsables, y salir de la ignorancia.
Trabajemos con amor, sin olvidar la constancia.
Debemos de ser humildes, y no tener arrogancia.
Voy a contar una historia, que aprendí de muy pequeño
y jamás la olvidaré; pues la tomé con empeño.
Un Doctor muy “afamado”, que jamás cazado había,
salió una vez invitado, a una alegre cacería.
Con cara muy lastimera, confesó el hombre ser lego:
¡Diciendo, es la vez primera, que cojo un arma de fuego!
Como mi pericia es escasa, me vais a tener en vilo,
y dijo el dueño del coto: Doctor: ¡Esté Vd. tranquilo!
Guillermo el Guarda, estará, colocado junto a Vd.
Él sabrá bien indicarle: Así lo haré -dijo el guarda-
No meterá Vd. la pata, ya verá Sr. Doctor, los conejos que Vd. mata.
¡Qué una liebre se presenta! Yo le grito: ¡Ahí va un gazapo!
Y usted tira y le revienta! Bueno, bueno, siendo así….,
nada tengo que temer. ¡Quietecito junto a mí, que yo ya le avisaré!
Se colocó tembloroso, el buen Doctor, a la espera,
cuando un precioso conejo, salió de su madriguera:
¡Ahí va un conejo, le grita! ¡Dispare pronto, ó se esconde!
y el buen Doctor hizo, ¡puní.. Disparó, ¡Dios sabe donde!
Y claro, como falló cien metros la puntería,
el conejo se marchó, con más vida que tenía.
Gastó en salvas -sin piedad- lo menos, cien tiros, cien,
sin que por casualidad acertara ni una vez.
Guillermo que no era un “zote”, sino un guarda muy astuto,
dijo para su “capote” ¡Éste Doctor es un bruto!
Le pondría como a un trapo; más ya sé lo que he de hacer,
y viendo un gazapo, ¡corriendo a todo correr!
¡Doctor! ¡Exclamó Guillermo, con rabia mal reprimida!
¡Ahí va un enfermo! ¡Un enfermo! Y “Pún”. ¡Lo mató enseguida!
Doctor: Si te sientes ofendido, con ésta “chispa" de humor,
quiero decir al amigo: ¡Perdóname por favor!
Yo siempre admiro al Doctor, que lucha con entereza,
que entrega su corazón, con amor y con destreza,
y sufre, con los que sufren, de los pies a la cabeza.
Que Dios bendiga las manos de tanto Doctor experto,
que trabajan noche y día para evitar sufrimientos.
Os estoy agradecido y tengo mucha experiencia.
¡Ánimo Doctor querido, y que Dios os dé sapiencia!

Cecilio García Fernández

domingo, 3 de octubre de 2010

HUMILDAD, PENAS Y ALEGRÍAS

La envidia, el orgullo,
el rencor, las penas,
prisión con cadenas,
almas con rencor,
que andan quebrantadas,
tristes y amargadas
y muy desoladas,
por tanto dolor.

¿Qué piensan las almas
que no se despiertan,
ni abren sus puertas
al ver el amor?
poco a poco el tiempo,
se va consumiendo,
y tú no estas viendo
que andas con rencor.

Hay torres soberbias
que construye el hombre;
más que no te asombre
dicha construcción,
porque a estas alturas,
son puras basuras.
Si tú no maduras,
mala solución.

Son torres soberbias
que rompen el viento;
más su eterno tiempo
es una ilusión,
pues tienen principio
y esto ya es ficticio.
Lo que el hombre hace,
trae destrucción.

Aquí en esta vida
todo se concluye,
y fugaz, se huye,
todo al terminar.
Los hombres que siguen,
no tendrán memoria;
solo allá en la Gloria
pueden despertar.

Quien confía en Cristo,
sigue su camino,
porque él solo vino
amar y a salvar,
de cargas pesadas,
que son perdonadas,
si es que tú le aceptas
para respetar.


Alegrías, penas,
sollozos del alma,
que con paz y en calma
nos quiere brindar,
tributos de gloria,
que en nuestra memoria
ruedan como noria
huyendo del mal.

Buscar el camino;
pero el verdadero,
porque allí el consuelo
no ha terminar,
buscar con paciencia,
obrar con clemencia,
saber que la ciencia
no os puede amar.

No creer en hombres
que buscan miserias,
y en las cosas serias,
no pueden obrar,
buscar al que ofrece,
y siempre merece,
el amor que crece,
que es Dios quien lo da

Ilusiones vanas
todos las tenemos;
pero no sabemos
como gobernar,
por eso sufrimos
y nos abatimos,
como peregrinos
por tierra y por mar.

Hay quien nos castiga
lo que merecemos;
pero no tememos
por nuestro pecar;
porque somos necios,
y hacemos desprecios,
y aquí, nuestro aprecio,
hay que lo pagar.

Nazcamos de nuevo,
recurriendo a Cristo,
porque el gran abismo
nos puede alcanzar.
¡Déjate de santos
que ni les conoces,
y no des más voces
al viento voraz!

Cecilio García Fernández.