sábado, 16 de octubre de 2010

LA BUENA SEMILLA

Sigo luchando fielmente,
y he de ganar la partida.
No la daré por perdida
ni la ganaré por suerte.
Yo lucho contra la muerte
que quiere robar mi vida.

Luchar, es mi obligación;
pues mi vida fue un regalo
que Dios me dio con agrado,
y tengo la obligación,
de adorarle con pasión
por todo cuanto me ha dado.

Los hijos de mi Señor
admiten todos los males;
mas no todos son iguales;
pero traen sufrimientos,
calamidades, tormentos,
fruto de nuestras maldades.

Nacimos siendo inocentes;
pero por una manzana,
una mujer pura y sana,
perdió toda la inocencia,
y al no obrar con obediencia,
se hizo una mujer pagana.

Salimos del Paraíso
perdidos por la vergüenza;
mas Dios que tuvo clemencia
nos obligó a trabajar,
a sufrir y hasta enfermar,
todo por desobediencia.

El mal, no es un fruto seco,
ni tampoco se murió,
se alimentó -creo yo-
de la herencia recibida,
y yo, pagué con mi herida
la fruta que ella comió.

El mal, se corta y se crece,
porque que al podarlo, retoña,
y no lo digo con “coña”;
ya que está bien demostrado
que del maíz bien cuidado,
se come buena “boroña”.

“De tal palo, tal astilla”,
esto me hace comprender,
que debo reconocer,
que mi fruto fue heredado,
y aunque lo tengo callado,
se descubre alguna vez.

Todos somos herederos,
salimos del mismo palo,
nos dejaron mal regalo,
y ahora con mucho dolor,
no plantamos ni una flor,
para darla de regalo.

Solo ha existido en la tierra,
un hombre, que no ha heredado,
sangre de aquel que ha pecado,
porque este hombre fue perfecto,
es decir, sin un defecto,
porque no nació manchado.

Su sangre, no es de mujer,
ni tampoco de varón,
es sangre de la razón,
es sangre de la verdad,
y no heredó la maldad
como la he heredado yo.

Su sangre, es salvación
que nuestro ser purifica;
mas todo aquel que critica
con el veneno en su lengua,
que su razón le detenga,
ya que su boca es maldita.

Con sano arrepentimiento,
si le adoras con tu boca,
tu corazón se desboca
clamando por el perdón.
Esto es obrar con razón,
y así nadie se equivoca.

Nos amargó la manzana;
mas su sangre nos lavó,
y esto no lo digo yo,
me lo ha dicho su Palabra,
semilla de quien bien labra,
cuyo fruto Dios me dio.

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes
.

viernes, 15 de octubre de 2010

LA BIBLIA -Palabra de Dios-

¿Qué es la “ciencia”, para que pretendan ponerla a la altura del Creador, como algunos “iluminados” pretenden enseñarnos, y otros, más “sabios todavía” ponen la ciencia como única solución para todos los problemas de la humanidad, incluyendo, claro está, la creación del mundo? ¿Qué sabe la ciencia acerca de los misterios de la vida, del alma, del espíritu, del universo finito o infinito, de la existencia o negación de Dios? La eternidad, la vida, la muerte, la resurrección. Todos estos grandes misterios siguen ahí, para que los grandes “sabios” los resuelvan cuando puedan. Dios ya los ha puesto en manos de los humildes, por medio de su Palabra, que está al alcance de todos. Hubo y hay todavía, muchos “sabios”, presidentes de gobiernos, a lo largo de la historia, que para tomar una decisión, miraban primero el horóscopo.

Indudablemente que los resultados de la ciencia nos tienen asombrados; pero estos avances se realizan por hombres creados por Dios, con materiales, minerales y productos creados por Dios. El hombre solo puede descubrir lo ya existente. El hombre construye; pero jamás puede crear nada. Hay un solo Creador, un solo Salvador, y un solo intermediario, entre Dios y los hombres, Jesucristo.

Cuando Cristo vino al mundo
a dar la vida por todos,
bajó, a lo más profundo,
para limpiar nuestros lodos.
Hoy nadie puede negar,
la existencia del Señor.

Fue, hace unos dos mil años,
cuando vino el Redentor.
Aunque no leas la Biblia,
que es Palabra del Señor,
hay muchos libros de historia
al alcance del lector.

Hoy sigue habiendo milagros,
y hablan millones en “lenguas”.
¡Esto sí que son regalos!
¡Y si tú no creces, menguas!
¿Es que tú no ves a Dios?
¡Yo le veo diariamente!
¡y estamos juntos los dos!
y en esto, soy consecuente.

¿Ves la maldad que hoy existe
en el mundo “basurero”?
Es que existe Satanás,
que es un dios muy embustero.
Adoremos al Señor,
aquel que murió en la cruz.
Adoremos con amor;
a quien nos dio Su Gran Luz.

Hoy se adora a muchos hombres,
que viven en la opulencia,
y no quiero mencionarlos,
por causa de mi conciencia.
Arrinconaron a Cristo.....
que es el Rey de la paciencia.

Muchos hombres ignorantes
de las cosas del Señor,
opinan, muy arrogantes,
que oírlos, es un dolor.
Conocen algo de un tema,
que aprendieron de otros hombres,
y escucharlos nos da pena;
Pero que nadie se asombre.

Podemos saber “bastante”;
aunque de pocas materias;
más las cosas del Señor,
no las llamemos miserias.
Nuestro Dios es generoso,
hasta extremos de grandeza;
pero, no abusemos tanto
los que tenemos flaquezas.

No podemos presumir,
en cuanto a sabiduría.
¿Quién sabe su porvenir?
¿Qué sabemos de la vida?
¿Sabes tú de donde vienes?
¿Sabrás tú cómo terminas?

De las cosas del Señor,
podemos hablar, si hay fe,
más siempre será mejor
si callo lo que no sé.
En temas espirituales
no manda la inteligencia;
quien manda es el corazón,
siempre con mansa prudencia.

No presumamos de sabios,
pues todos sabemos poco.
Vale más cerrar los labios,
o abrirlos, pero muy poco.

San Martín de Podes
Cecilio García Fernández


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LA AUTORIDAD DE JESÚS

Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida. SAN JUAN 5:22, 23, 24.

Jesús no hace nada sin el mandato del Padre; pero el Padre no hace nada sino es por medio de Jesús. El Padre y Jesús no hacen nada, sino es por medio del Espíritu Santo. Dios se compone de Padre Hijo y Espíritu Santo. El Espíritu Santo mora en todo creyente que está entregado a Jesús; por eso Jesús está sentado a la diestra de Dios Padre; pero mora en nosotros. Dios no puede existir sin el Padre, sin el Hijo y sin el Espíritu Santo.

Nosotros no podemos vivir sin el Espíritu, sin el alma y sin el cuerpo. La mente está en el cuerpo y hace la función de un ordenador. Memoriza, archiva, y podemos darle órdenes para que ejecute una función; pero tiene que ser nuestra mente quien dirige a tan sabio ordenador. Nuestra mente también tiene quien le dé órdenes; nuestro corazón que es el que controla todo nuestro ser, bajo la orden suprema de nuestro Espíritu; ya que somos Espíritu, con alma y cuerpo.

En S. Juan 4:24 dice: Dios es Espíritu; y los que le adoran en espíritu y en verdad es necesario que le adoren. Aquí vemos como a Dios le hay que adorar en Espíritu. No manda adorar con mente, ó corazón.

Nadie está capacitado para hablar ó escribir si no lo hace sin el conocimiento de la Bíblia. Los profetas, muchos años antes de Cristo se guiaban por la el Antiguo Testamento, y Jesús leyó y cumplió con las Leyes; pero luego nos dejó Su Palabra y hechos. (Nuevo Testamento) para que las cumplamos. En el Viejo Testamento era: ojo por ojo, y diente por diente. Con Jesús todo cambió. Antes pecabas cuando ibas con la mujer de tu prójimo; pero ahora pecas si tú ojo, mente ó corazón desea una mujer que no sea tu esposa.

Como estamos observando, si seguimos las enseñanzas de Jesús – Nuevo Testamento - nuestro comportamiento mejora, y la convivencia entre los hombres se normaliza. Habrá menos malestar entre los hombres, y como consecuencia mejorarán las relaciones entre vecinos y naciones. Menos guerras, menos hambre y más justicia, que, precisamente de esto andamos muy mal; ya que la Justicia se compra y se vende, por lo que los palos siempre van a parar a las mismas costillas, las de los más humildes, económicamente.

Para poder entregarnos a Jesús, es necesario conocer Su Palabra, ver, qué nos dice, que nos manda hacer, que nos prohíbe, y salir de las sectas donde se adora a dioses extraños,-imágenes- donde unas son de oro, otras de bronce, madera, etc. y el resultado ya vemos cual es: Sexo en abundancia, homosexuales, lesbianas, pornografía, explotación de los seres humanos más débiles, y gran degeneración de todos los valores humanos.

Leamos la Palabra, y andemos en obediencia, y nuestra vida cambia radicalmente. Su Palabra es espíritu y tiene mucho poder. Testifiquemos sin vergüenza, y siendo posible, ir a un culto donde se siente la presencia del Señor. Yo lo he comprobado muchas veces, lo que no me ocurrió en cuarenta y pico de años como católico.

Jesús mismo dice: San Juan 5:39, 40, 41, 42 y 44: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Más yo os conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la Gloria que viene del Dios único? -Que tome nota la Iglesia Católica-

Meditemos sobre lo que estos últimos versículos nos enseñan sobre la gloria y vanidad de los dirigentes de las religiones, que solo sirven para apartarnos de Dios, y para enfrentarnos a él; pues cada cabeza, de la religión que sea, se siente un gran ó pequeño Dios. En nuestro caso, con el catolicismo romano, nos muestran un apóstol, seguidor de Pedro, con una Virgen intercesora, que le quita el poder a Cristo, según ha quedado demostrado por la Historia del Cristianismo y por la Biblia.

¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibíes gloria los unos de los otros y no buscáis la gloria que viene del Dios único? No `penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Juan 5:44,45.

Los reyes, presidentes de gobiernos, jefes de estado, ministros, grandes banqueros, autoridades de justicia, y un sinfín de personalidades que han ido a rendirse y humillarse ante un hombre ambicioso, que vive en la opulencia y se entromete en los asuntos, no espirituales del mundo actual, dejando la Grandeza de Nuestro Maestro muy baja, que es el único digno de recibir alabanzas. /muerte de un papa/
Los santos, santas, vírgenes, que ensombrecen la gran figura de quien fundó nuestro universo y se humilló hasta lo sumo, dando Su vida por la nuestra, con el más grande de los sacrificios, para salvarnos de una muerte espiritual horrenda. Recordemos siempre que somos espíritu, con cuerpo y alma. Por eso al ver ese despliegue de autoridades por todos los canales de televisión, prensa radio, ya que todo es posible para ensalzar a un hombre tan pecador como todos los que existimos en la tierra. Yo me pongo muy triste; pues carezco de capacidad mental para comprender, no su egoísmo, su ego en grado sumo; sino la gran ignorancia del hombre, que es capaz de adorar a otro hombre.

Una vez más, está demostrado que los títulos universitarios para nada sirven en estos temas espirituales, que son los únicos que interesan al hombre, ya que el tiempo que nos toca vivir aquí, es como un pequeño sueño. Que Dios abra los ojos a todos los ciegos.

En San Juan 6:29 y 37 dice Jesús: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y el que a mí viene, no le echo fuera.

Como observamos, Jesús no dice que los que sean buenos no los echa fuera, no, Él dice “todos” los que a él vienen, no los echa fuera. Este Jesús que no movía una paja sin permiso del Padre, es el que en estos tiempos, y en otros, se le desprecia por causa de hombre llenos de orgullo y poder humano, para ensalzarse ellos y sus imágenes y hacer que el Cristo Salvador mengüe, para que ellos, con sus santos, sean ensalzados y adorados, como lo están siendo.

Jesús está hoy haciendo miles de milagros; pero no interesa que se vean y seguimos enviando cientos de miles de almas inocentes a pedir milagros a una buena talla de madera, vestida, eso sí, con buena tela y bordados de oro. Cada uno recogerá lo que ha sembrado.

Los que creemos solamente en Cristo, estamos obligados a luchar por su Verdad, cueste lo que cueste. Es nuestra obligación adorarle, glorificarle, bendecirle y ser fieles a todo cuanto nos enseña en su Santa Palabra. El nos dijo: Id por todo el mundo y predicar el Evangelio. ¿Qué otra cosa podemos hacer?

Dios nos dejó riquezas incalculables sobre la superficie de la tierra y los mares; pero están mal repartidas. Si todos los hombres que se enriquecieron a costa de las miserias de los pobres, repartieran todo lo que les sobra de sus fortunas, no habría más pobres.

Dios no comete errores. No se está pasando hambre y miserias porque la tierra no da fruto suficiente. Se pasan miserias por estar mal repartido todo, y quienes dicen que representan a Pedro nos están tratando de engañar, y digo tratando, porque Dios siempre tiene un remanente fiel, al que nadie puede engañar, porque quien está con Cristo, nueva criatura es, y vivimos por él, y para él.

Más, el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo he dicho. San Juan 14:26. Una vez más, vuelvo a insistir en que Jesús no nos ha dejado ni a Pedro ni a ningún Papa, que por cierto proviene de un nombre pagano, sino que nos dejó el Espíritu Santo, que está morando en los corazones de todo aquel que ha puesto su fe en Jesucristo, el único Salvador del mundo. Quien adora "imágenes" ideadas por pintores y escultores, jamás puede tener comunión con Dios, y recordar que el Espíritu Santo es Dios.

Solo existen dos poderes, el del bien y el del mal. Dios y Satanás; parece duro; pero es que no existe otra cosa. Jesús ya hizo su parte. Ahora te está llamando a ti, para que hagas la tuya, que es pedirle perdón y rendirte a él y predicar su Evangelio, para que haya justicia, amor, fraternidad, humildad, y salvación, que es el mayor milagro que existe, entre todos los milagros. ¡Clamemos a Dios, para que todos los hombres le adoremos, solamente a él, en espíritu y en verdad! ¿Habla Dios a los hombres?
Dios es Espíritu y no puede ser visto por los hombre; pero Dios nos habla de muchas formas: Por toda la tierra salió su voz. Dios no puede ser conocido si no se revela a los hombres. Aceptémosle, como hizo Job 11:7
Debemos, pues, aceptar nuestras limitaciones como criaturas que somos, y pongamos el máximo empeño en escucharle a él, que es nuestro Creador.

Dios se nos revela primeramente por la naturaleza. ¿Quién la puede negar? Echemos una mirada al cielo, por las noches, y contemplaremos un poco de su gloria de aquel que lo creo. Las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente “visibles” desde la creación del mundo, por medio de las cosas echas. Romanos 1:20.

Dios nos habla por medio de un libro, La Biblia. Los escritores que la redactaron eran hombres inspirados por Dios. En la primera parte está el Antiguo Testamento y expresiones como: “Dios dijo, Dios mandó, Dios habló, se hallan unas cuatro mil veces.

El nacimiento de Jesús, se anuncia en Isaías 7:14 que dice: Por tanto el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

La Biblia es una Palabra con poder, cambia corazones, vidas, temperamentos, hace, en concreto, hombres nuevos, como ha hecho conmigo. Nunca una profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. 2ª Pedro 1:21.

¿Hablamos del diablo? Sí; pero ya está vencido por Cristo.
La ignorancia sobre el conocimiento de la Palabra de Dios es tan grande, que hasta muchos dudan de la existencia del diablo, ó espíritu maligno, que vino a matar y a destruir, entre otras cosas.

La ignorancia por desconocimiento de la Palabra de Dios, es tan grande, que hasta muchos creyentes llegan a dudar de la existencia de éste espíritu maligno, que es quien anda buscando a quien devorar y tentar, pues su misión es quitarnos la fe en Jesús y destruirnos.

Este diablo, que también se llama Satanás, que significa adversario, porque lo que él busca es nuestra destrucción por todos los medios, que son muchos. Por eso se introduce en la televisión echando cartas y todo tipo de acertijos. También nos hace ver la pornografía, lascivia, homosexualidad, lesbianismo, “amor libre”, en fin, que todo vale para apartarnos de Jesús.

Es bíblico que Satanás es el príncipe de éste mundo. Él es quien está gobernando en la tierra, entretanto que vuelva Jesús; pero debemos de saber que ya fue vencido por Jesús en la Cruz, y Dios está por encima de él y ocurrirá lo que Dios quiera; pero quien no se quiera entregar a Jesús como su salvador, estará bajo las garras de semejante espíritu maligno, para todo la eternidad, si no hay antes arrepentimiento.

Los hijos de Dios, los que aceptamos a Cristo no sufriremos ningún daño por parte de Satanás; pero tentaciones las vamos a tener a diario; pero nos podemos librar de ellas. Tener presente que Jesús fue tentado varias veces y fue rechazado por el poder de la Palabra. De la misma forma, nosotros tenemos el mismo poder que Jesús, replicándole con la Palabra de Dios. Lean por favor: Juan 12:31; 14:30; 16:11 y 2ª de Corintios 4:4.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar el mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgará en el día postrero. San Juan 12:47-48.

El Espíritu Santo, que mora en todo creyente que se haya entregado a Jesús, es quien hace cantidad de maravillas, que solo podemos creer los que las hemos recibido y las seguiremos recibiendo, si seguimos siendo fieles y servimos a quien nos dio la vida eterna.

El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Éstas benditas Palabras han sido una realidad en mi vida y por eso me atrevo a testificar por escrito y en palabra, sin avergonzarme.


Jesús nos dijo: El que como mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo le resucitaré en el día postrero. Estas palabras son interpretadas de varias formas; pero solo una es la verdadera.

También dijo Jesús: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida,
Estas palabras son el anuncio del propósito de Jesús para hacerse comprender por los oyentes judíos, para los que la salvación por la fe era algo imposible de admitir y comprender, como nos ocurre ahora, mayoritariamente; pero para comprender esas palabras de: comer mi carne y beber mi sangre hay que entender que Jesús siempre hablaba en términos espirituales. La carne para él solo era barro, carecía de valor, ¿cómo nos iba a mandar comer su carne?

El sentido espiritual es afirmado y recalcado al final de su discurso con las siguientes palabras: San Juan 6:63, que dicen: El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las Palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida. /Hablaba alegóricamente/

La Iglesia Romana enseña que en la Santa Cena se come parte del cuerpo de Cristo y se bebe su sangre. Otro error más que añadir a los muchos cometidos y esto ocurre porque no hay discernimiento de la Palabra de Dios.

Las palabras de Jesús siempre hay que entenderlas en su sentido más espiritual.

El espíritu es el que da vida; la “carne” para nada aprovecha.
Si el mismo Jesús nos está diciendo que “la carne para nada aprovecha”, ¿Cómo nos va a mandar comer su carne?

También nos mando beber su sangre, y esto es para todos, no para los curas. Bueno, pues el pueblo católico romano se queda sin la sangre porque así lo ordena la iglesia Romana; pero Jesús, según ellos, mandó a todos beber su sangre. Si hay quien lo entienda que lo expliquen al pueblo; pero no es así la interpretación. Jesús nos habla por metáforas, nos pone ejemplos que están a nuestro humilde alcance.

No podemos tomar las cosas al pie de la letra olvidando el espíritu que es, el que da vida. Jesús nos dice que Su Palabra es vida, y cuando habla de vida no habla de nuestra vida carnal, la vida de cada día. Nosotros somos espíritu y si habla de nuestra muerte es que nos dice que no iremos a su Reino, sino al reino de Satanás.

Cuando Jesús nos dice: Yo soy el camino, yo soy la puerta, yo soy agua de vida, etc. deberíamos de comprender que Jesús no es una puerta; Jesús nos está diciendo que dependemos de él para todo; pues hay que ir por su camino, entrar por su puerta y aceptar todo cuanto nos otorga. Somos, en concreto, una parte de él, ya que somos su cuerpo y él es la cabeza.

A Jesús le vamos a ver con toda su Gloria, tal como es. Ahora nos resultaría imposible resistir su presencia.

Jesús nos prometió que en el Cielo, bebería vino y comería con nosotros. Le veremos tal como es; pero al Dios Padre no le podemos ver porque es Espíritu y lo mismo ocurre con el Espíritu Santo, que mora en nosotros por ser los que le aceptamos como nuestro único Mediador y Salvador. Hay quien dice que es la Virgen María la mediadora, por creer lo que les dicen los hombres, e ignoran lo que dice la Biblia.
Hoy estamos viendo la presencia del Espíritu Santo haciendo maravillas, igual que en el día de Pentecostés. Se ríe, se llora, se grita, se danza y se cae uno al suelo, sin hacerse daño, porque la obra es de Dios.

Quien esto escribe puede testificar que la obra del Espíritu Santo es una realidad, no es un delirio, ni fantasía, ni tampoco emoción. Es la obra del Espíritu Santo que se está manifestando con Gloria y Poder entre los Hijos de Dios. Yo pasé por esa experiencia, para la Gloria de Dios, y por eso puedo detallar todo lo que se siente, que es una paz jamás conocida. Dios da hoy los mismos dones que daba Jesús y que figuran en las Escrituras.

Tengamos presente que aunque la Biblia fue un libro muy perseguido por la iglesia Romana hoy está haciendo milagros y auténticas maravillas gracias a la Palabra de Dios, que está en la Biblia.

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes



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LA ARROGANCIA DE UN PUEBLO

Y van pasando los años;
pero la gente no aprende
que el necio, jamás comprende
por qué goza de ésta vida,
su razón, bien resumida:
¡No sabe de quien depende!

Los pájaros van volando,
y cruzan por donde quieren;
pero nadie los detiene;
pues vuelan de rama en rama,
y el pájaro también clama,
cuando alimento no tiene.

Ellos siempre están cantando,
seguro que al Creador;
porque el pájaro es cantor
y siempre vive al acecho,
en este mundo maltrecho
donde existe poco amor.

Aún el pájaro que vuela,
carece de libertad,
pues la gran necesidad
de otro pájaro más grande,
que come, o muere de hambre,
le hace sufrir de ansiedad.

Hay águilas, que volando,
se remontan por alturas,
y ven pájaros, que a obscuras,
vuelan, más sin percibir,
que al momento han de morir,
pues son carroña segura.

Todos tenemos flaquezas
en la mente y en el alma,
por eso, yo pido calma
para tomar decisiones,
que a veces, son ilusiones
más frágiles que una palma.

El que presume de santo,
es un pecador errante,
y aunque, cante lo que cante,
jamás será buen cantor,
porque le aflige el dolor,
y de esto existe bastante.


Que nadie se llame a engaño,
ni se arrogue de grandezas;
porque todas las cabezas
no sirven para pensar;
sirven para ”dominar”
en un mundo de flaquezas.

No hablemos con arrogancia,
que el que escucha humildemente,
tiene dos dedos de frente
y siempre podrá opinar;
porque sabrá recordar
todo lo que habla la gente.

Hoy el pueblo americano
se tiene que resentir,
porque hoy, les tocó morir,
a miles de ciudadanos,
y como somos humanos
lo tenemos que decir.

"Presumimos" de grandezas
y de nación poderosa;
pero esto es muy mala cosa,
porque un maldito tornado,
muestra que estas limitado,
igual que una mariposa.

Domináis todo el mundo;
mas ¿qué hacer, con un tifón?
Sentir que la humillación
ha llamado a vuestra puerta;
y sí el orgullo despierta,
hay que pedir el perdón.

Aquí no hay pobres ni ricos,
Dios nos ha creado iguales;
por eso, los minerales
que Dios nos dejó en la tierra,
no merecen una guerra,
pues no somos animales.

Si repartimos las tierras
con la justicia de Cristo,
puede darse por bien visto,
que se repartan riquezas,
y ya no habrá mas flaquezas,
ni tampoco el fanatismo.

Cecilio García Fernández.
San Martín de Podes

LA FE Y EL AMOR

De los dones que Dios da,
el más grande es el amor,
ya que con el nos amamos,
y no puede haber rencor,
que es la causa del dolor,
que padecen los humanos.

¡Cojámonos de las manos,
y unámonos, por favor.
El amor, limpia la mente,
el alma y el corazón;
por eso te clamo a ti,
en todas mis oraciones,
donde explico mis razones,
desde que te conocí.

Ya sé que vives en mí;
pues conozco tus perdones.
¡Dios mío, cuantas maldades
guarda nuestro corazón!
Recurramos siempre a ti
por ser quien das el perdón.
¡Jamás te apartes de mí!
y dame tú salvación,
ya que al entregarme ti,
fue mi mejor decisión.

El mundo no te conoce.
¡Es un mundo de dolor!
El mundo, siempre a lo suyo,
sin otra preocupación.
¡Esta es la ley del más fuerte!
y dicen que es la mejor.
Hay que vivir, pues la muerte,
te llega como un traidor.

Nos dicen, que Dios no existe;
¿Puede haber mayor error?
Hay que aspirar a ser ricos.
¡El dinero, es mi amor!
Con el, todo me es posible;
Ser muy rico, gran honor.
Si quieres ser hombre amante,
cometiste un gran error.
¿No ves que son cuatro días,
y los cuatro con dolor?
No cometas osadías.

¡Sigue, sigue por ese camino!
¡Ya llegará la factura!
Puedes beber de ese vino;
que aunque bebas con mesura,
lo vas a pagar muy caro,
sin ir a la sepultura.
¡Muchos piensan como tú,
y presumen de cultura!

Yo a Ti, te pido Señor,
que tengas benevolencia,
que escuches nuestro clamor,
y ten con ellos con paciencia.
¡Sácales de tal error!
Necesitan Tú clemencia.
Apártalos del dolor,
y de toda indiferencia.

Tú sabes muy bien, Señor,
que fueron bien engañados
por miles de religiosos
que están por todos los lados.
¡Abre sus ojos Señor!
y también, abre sus mentes.
Me causa pena y dolor
ver perderse a tanta gente.

Cristo, ha muerto en la Cruz,
por todos los pecadores;
pero hay que creer en Él,
y pedirle mil perdones.
Él no quiere que te pierdas.
¿Por qué no entrar en razones?
Si no quieres aceptarle,
vendrán las lamentaciones.

Él te conoce muy bien.
No presumas de ser santo;
pues, la bondad de los hombres,
brilla, igual que un encanto.
Ya ves los tiempos que corren.
Todo es pura corrupción.
La ley, siempre fue del fuerte.
¿Qué importa tener razón?

¡Pide perdón a Jesús!
Luego el arrepentimiento.
Muere con Él en Su Cruz,
y puedes vivir contento.
Tendrás una vida eterna
con mucho gozo y amor.
¡Has de llama a Su puerta!
¡Que él te concede el favor!

Cecilio

JUSTIFICADOS POR LA FE

En el principio creo Dios el Cielo y la tierra. Génesis 1:1-2
La gracia de Dios se ha manifestado para salvación de todos los hombres.

En las mochilas de los estudiantes de la Suiza francesa, se halla un texto algo insólito: Se trata de la dedicatoria colocada en el encabezamiento de una serie de libros de física, elaborados con todo el rigor científico posible. Hela aquí:
A ti, que creaste todas las cosas.
A ti, que dejaste en tus obras las señales de tú sabiduría y tú poder.
A ti, que le diste a los hombres una inteligencia y les permitiste descubrir algunos de los secretos de tú creación.
A ti, que te revelaste y hablaste por tú Hijo hecho Hombre, hablaste y hablan aún en la Biblia, libro vivo.
A ti, que ofreces aún a los hombres tu Gracia y tu Salvación, a pesar de la indiferencia y el desprecio del mundo, pese al homicidio de tu Hijo.
A ti, oh Dios, sea honra y agradecimiento.

¿Qué hace éste texto en un libro científico? - se pregunta en un primer momento el lector sorprendido.

En una época en que los niveles elementales de muchos docentes se esfuerza por inculcar a sus alumnos que la noción de un Dios creador está caducada, nos regocijamos por éste testimonio. Su autor quiso manifestar que en éste Creador halló un Dios de Amor, a un Dios Salvador, a un Dios que habla y a quien se debe de escuchar.

Ante éstas palabras, escritas sobre las mochilas de dichos estudiantes, más las que figuran en las Escrituras, donde hallamos la grandeza de nuestro Dios, su poder, su misericordia y el amor de nuestro Señor Jesucristo dando su vida por todos, yo no puedo comprender, ni admitir, que los Hijos de Dios, que somos los entregados a Cristo, tengamos que sufrir el desprecio de personas que, por falta de conocimiento, ó por haber caído en las redes del maligno te desprecian, se burlan de palabra de Dios, hacen gestos y aptitudes poco respetuosamente, con las personas que solamente tratamos de ensalzar el nombre de Cristo.

Jesús, por medio de su Palabra, ya nos advirtió de lo que nos esperaba, por parte de aquellos que no le quieren admitir como el ÚNICO Salvador. A pesar de los desprecios y malas palabras que tenemos que recibir de éstas personas, tenemos el deber y la obligación de hacer lo que Jesús nos mandó a todos sus seguidores: Id por todo el mundo y `predicar el Evangelio.

Si el Evangelio nos mandara adorar imágenes, las adoraríamos. El Señor ya hizo su obra; así pues, leamos su Palabra y comenzaremos a conocer a Dios por medio de su obra. Buscar la Verdad y ella os hará libres Son cientos los versículos que advierten lo que significa adoración de imágenes, llamada “idolatría”. Ya hay bastante idolatría con los vicios y perversiones que existen y que son la esclavitud del hombre. Cuando Dios habla de libertarnos de toda esclavitud, se está refiriendo a todo tipo de cadenas que nos atan y nos prohiben ir a Cristo, el libertador del hombre.

Efesios 1:20 dice: edificados sobre el fundamento de los Apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.
San Lucas 1:46, 47 y 48: Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque a mirado la bajeza de su sierva; pues aquí, desde ahora me dirán Bienaventurada todas las naciones.

Eso es lo que le corresponde a María, ni más, ni menos; pero que hombres pecadores se interpongan para anular las palabras de Dios y pretendan imponer las suyas propias, es una aberración.

Sí María llama a su Hijo, su Salvador, cuando todavía lo tiene en su vientre, ¿Cómo se atreven hombres pecadores (lo somos “todos”) a glorificarla y adorarla más que al mismo Hijo? ¡La necedad del hombre es la causa del comportamiento humano!
San Lucas 6:46. ¿Por qué me llamáis Señor y no hacéis lo que yo digo?

Como vemos, Jesús insiste y no se cansa de repetir, que andemos en obediencia y que no hay más Dios y Salvador que él.

Cecilio García Fernández.
San Martín de Podes
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jueves, 14 de octubre de 2010

JUSTICIA ¡Vaya justicia!

Sé que escribo versos “duros”,
Que a todos, no satisfacen;
Pero todo aquel que la hace,
También la debe pagar,
Pues es muy fácil callar,
Lo que no nos satisface.

Vivimos, como podemos
En éste mundo embustero;
Donde siempre es lo primero,
Tener el “pienso” abundante,
Porque la lucha es constante,
Para llenar el puchero.

Envidio a los animales,
En cuanto amor y justicia;
Pues no tienen avaricia,
Solo luchan por vivir.
Nosotros por conseguir,
Una renta vitalicia.

Los animales trabajan
Para poder subsistir;
Nosotros, todo es mentir.
¡Que trabajen los esclavos,
Que para eso están dotados,
Para luchar y sufrir!

Dios nos dotó de talento,
Para repartir los bienes;
Más no sabes lo que tienes,
Porque existen los tiranos,
Que te roban con sus manos,
Nada más que te entretienes.

El pobre, en su orfandad,
De la riqueza es deshecho,
Porque vive muy estrecho
Y no sabe que le pasa;
Pero el debe tener casa,
Iglesia, escuela y derechos.

Sé que Dios hará justicia,
Y no quedará un humano
Que haya sido infiel tirano,
Sin la justicia de Cristo;
Que te llevará al abismo,
Y allí, serás un gusano.

El león, vive en la selva,
Y la ballena en el mar,
Lo mismo que un calamar,
Y el águila, tiene un nido;
Y el pobre, no tiene abrigo.
¿A quien puede reclamar?

Yo como tengo mi fe,
Espero que la justicia
Rompa con esa avaricia
Que tiene el explotador,
Que es causante del dolor,
Por causa de su inmundicia.

¿Por qué defiendo a los pobres,
Si es luchar contra corriente?
Eso me dice la gente
Que tiene un buen corazón.
Yo lucho, por la razón,
Pues Cristo es omnipotente.

Existe un libro muy sabio
Que leía Jesucristo;
Pero sé que está mal visto,
Porque nos dan mucha “caña”;
Pero a mí, ya no me extrañan;
Y siempre creo lo mismo.

Las palabras son tan sabias,
Y tan llenas de verdad,
Que descubren mi maldad
Y debo pedir perdón;
Pues no existe otra razón,
Que vivir con humildad.

Yo solo sé denunciar
Injusticias inhumanas;
Pero, o pierdes, o ganas,
Ya que corremos peligro,
De quedarnos sin abrigo,
Por las buenas o las bravas.

Todos esos traficantes
Usureros y ladrones,
Nos parten los corazones,
Al ver niños inocentes,
Maltratados por las gentes,
Por causa de esos bribones.

Nadie se sienta ofendido
Por decir estas verdades;
Pues hay muchas vanidades
Que atropellan las razones,
Destruyendo corazones,
Y dando calamidades.

Saber todos los ingratos,
Que la vida se termina,
Pero hay una luz Divina,
Para aquel que se arrepiente;
Pero observa bien tu mente,
Porque ella, lo determina.

Cecilio García Fernández.
San Martín de Podes
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