jueves, 14 de octubre de 2010

JULIO E ITA -Casa de La Xenra- San Martín de Podes

Julio, Señor de la Xenra,
Su esposa, del Ferrerín;
Es una pareja honesta,
Que ha nacido en San Martín.

El amor, es don divino,
Que nos regala el Señor.
El amor, como el buen vino,
Alegra y calma el dolor.

El amor, lo puede todo;
Jamás conoció el rencor.
El amor, de cualquier modo,
Siempre ha sido lo mejor.

Dios es Amor ¿Lo sabéis?
Pues Él fue quien nos lo dio.
Darle gracias; pues podéis,
Porque él siempre os amó.

Yo, cuando os conocí,
Como pareja perfecta,
Muy pronto lo comprendí.
Es que el amor se detecta.

También tenéis amor,
Para el amigo sincero.
Dios os dio buen corazón,
Y esto siempre es lo primero.

Cuando os vi en San Martín,
Mi corazón se inundó,
De alegría y de tristeza.
Las dos cosas amo yo.

La alegría es un don
Que no tiene todo el mundo.
Llena nuestro corazón,
Ya que el amor es profundo.

La tristeza es un sedante,
Y lo digo con razón;
Ó si quieres, un calmante
Para nuestro corazón.

Quien nunca tuvo tristezas
Jamás sabrá lo que es bueno.
¡Hay que reír y llorar!
Ser como el rayo y el trueno.

Quien tiene amor, puede dar,
Que es mejor que recibir.
Yo me puedo equivocar;
Pero no quiero mentir.

Ita, supo lo que era sufrir;
Pero, también sabe amar.
Todo el que quiere subir,
Debe aprender a bajar.

Nuestras vidas son peldaños
Que nos llevan a un destino.
Procuremos no hacer daño,
Hablando mal de un vecino.

Lo poco bueno, que hacemos,
Nos lo pagan con largueza.
Siempre hay que mirar de frente,
Levantando la cabeza.

Dar gracias a Dios por todo,
Al Único Soberano,
Y hay que amar al enemigo
Como si fuera un hermano.

Jesús murió por nosotros
Y no hay otro Salvador.
Vividores hay bastantes;
Para desgracia y dolor.

Las palabras de los hombres
Cambian lo mismo que el viento;
Porque somos vulnerados
Por los malos pensamientos.

Quiera Dios que vuestra fe
Esté bien fundada en Cristo.
Él dio su vida en la Cruz,
Y el perdón se da por visto.

Felicidad os deseo
Con todo mi corazón.
Yo creo, lo que no veo;
Pero me sobra razón.

Que seáis muy felices,
Y con salud abundante,
Y comer muchas perdices,
En el mejor restaurante.

Cecilio y Josefina.
25-3-06 – Hospital San Agustín

miércoles, 13 de octubre de 2010

OREMOS POR LOS MINEROS DE CHILE

Enterrados en la mina,
Vieron la muerte de cerca.
Solo por ganarse el pan,
Se están jugando la vida,
-De una forma resumida
Yo les quiero recordar-
¿Qué otra cosa puedo dar
A estos valientes mineros,
Que solo comen pucheros
Con un pedazo de pan?
Nadie miró los “papeles”
-para ver si están en regla-
¡Esta justicia me aterra!
Luego dicen-soy cristiano-
Pero mientras dan la mano,
Otra mano está robando,
Y pobre dice: Hasta cuando,
Nos siguen sacando el jugo.
Ahora el mundo queda mudo.
Es la hora del lamento;
Pero robar no es un cuento,
Pues jugamos con las vidas
De los más necesitados.
¿Qué 0pinar de la justicia,
Que siempre mira de lado?
No hay un ladrón condenado,
Cuando flota en la riqueza.
Ser minero, ¡que bajeza!
Dicen las clases ladronas,
Y ellos viven en poltronas
Mientras el minero enferma,
Pues metido en su “caverna”,
Respira y come veneno,
Solo Dios tiene consuelo
De los que están –bajo tierra-
Y otros mueren en la guerra,
Para que otros suban más.
Luego, pones flores frescas
Sobre una imagen de barro.
¡Que ganas tengo que llegue
La justicia verdadera!
Allí, no valdrá la cera,
De velas que alumbran santos,
por que eso, ya son quebrantos,
Para humillar a cualquiera..
También Asturias padece
El tormento de las minas.
Nadie se acuerdo del pobre,
Que respira bajo tierra,
Y que su vida se cierra
En tragar solo carbón,
Ennegreciendo el pulmón,
Y envenenando la sangre,
Pues enferma y pasa hambre,
Sin que sepan la razón.
Pero ellos solo no sufren,
Ellos solo dan su vida.
Para poder subsistir,
Y yo, quiera llamarla:
La muerte; pues no es vivir.
Que jubilen los mineros,
Con una temprana edad.
Los ladrones de costumbre,
Explotadores eternos,
Tenéis plaza en los infiernos,
Pues os come la codicia,
Y el exceso de avaricia,
Mientras se muere un hermano,
Con casco y pico en la mano,
Luchando por su existencia,
Y por educar a un hijo,
Para salir de este alijo
Por la falta de un trabajo,
Sea libre, o destajo,
Para comer unas habas,
O lentejas, preparadas,
Con un trozo de morcilla;
Pues otros, no comen nada,
Se mueren como manada,
Con fango hasta las rodillas.
Hoy los ricos son más ricos,
O si quieres, más ladrones,
Partiendo los corazones
Del que tiene humanidad.
Quizás dirán. ¡Vanidad!
No os hacer ilusiones,
Porque nos sobran razones
Para vivir siempre en paz.
Que Dios los perdone a todos.

Cecilio García Fernández -Salinas

lunes, 11 de octubre de 2010

JUEGOS DE ESCUELA

Que tiernos encantos
de aquella -mi escuela-
las niñas cantando,
jugando a la cuerda,
jugando al “cascayo”
y al corro, bien juegan,
y sus almas santas,
son almas que sueñan,
son almas tranquilas,
tiernas y risueñas,
donde no hay maldades,
pues son muy pequeñas.
Los niños las miran,
porque son muy bellas,
y tienen miradas
que son muy risueñas.
Los niños, muy pillos,
fruncimos las cejas,
pues las viejas dicen,
¿Cuál es la más bella?
Pero no lo digo,
muero de vergüenza,
pues todo se sabe.
La escuela es pequeña.
Las hay vergonzosas,
otras son serenas,
las hay que te miran
sin que te des cuenta,
pues en las miradas,
ves guapas -no hay feas-
Los ojos descubren
lo que más deseas.
Las niñas cantaban
canciones muy bellas
de cosas que dicen,
aunque sean pequeñas;
canciones ingenuas
de algo que las pasa;
pero jamás llega,
historias confusas,
historias de penas,
que atan a los niños
con grandes cadenas,
pues piensan y sufren;
aunque no hay condenas;
pero hay corazones
y hay sangre en sus venas,
¡Jugar, tiernas niñas,
mover las melenas!
Ahora que soy viejo,
sientes con tristeza
que nos separaron
de pies a cabeza.
¡Las niñas a un lado;
porque hay mil flaquezas!
¡Los niños al otro;
porque hay más torpezas!
y existe un peligro,
porque las vilezas
son cosas del alma,
que no son muy buenas.
¡Los niños son hombres!
¡Las niñas son hembras!
¿Pero qué nos dicen?
¿Por qué nos condenan?
Son las religiones,
que atan con cadenas
al más inocente
que asiste a la escuela,
para conocerse
y estudiar, sin penas,
cantando mil coplas,
que todas son buenas,
porque no hay maldades
en almas serenas,
que adoran las flores,
sufren, cuando hay penas,
lloran, cuando lloras,
cantan y florean,
disfrutan hablando
de cosas muy tiernas.
Cuando somos niños,
somos primavera,
buscamos caminos
flores por la tierra,
frutas que se comen,
maduras y frescas.
¡Que nadie separe
almas que son tiernas,
dulces como el fruto
que nos da la tierra,
con ojos tan claros
como las estrellas,
pues son criaturas
hermosas, muy bellas,
que alumbran las noches
con paz y ternura,
porque son estrellas!

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes

JUEGOS DE AJEDREZ Y DAMAS - San Martón de Podes-

Ahí os mando unos juegos
con la mejor intención,
que sale del corazón
de uno que ama vuestra tierra;
y aunque, muchas veces yerra,
en otras tendrá razón.

El ajedrez ennoblece
y despierta nuestra mente,
que es vida, y también fuente
para resolver problemas,
que a veces, quitan las penas,
aunque nunca de repente.

Las damas, y hablo de juegos,
tienen su miga también,
y esto lo digo por bien,
porque, nos rompen el seso,
pues jugar, es como un beso,
que das a tu esposa fiel.

El parchís, nos entretiene,
y es juego de relaciones,
que une muchos corazones,
si no tienes mal perder;
pues pudiera suceder,
que tenga las dos funciones.

Qué decir de la baraja,
que ya no estuviese escrito,
si quita hasta el apetito,
pues nunca quieres dejarla,
que es tanto como olvidarla,
y eso sería un gran mito.

Con la baraja haces juegos,
que causan la admiración;
porque tiene su razón,
en la gran habilidad,
y a veces con la maldad
hacemos algún borrón.

Con el ajedrez, no hay trampas,
y excita poco a la gente,
por que es un juego exigente,
que se gana con talento,
y aquel que no esté contento,
es que es un intransigente.


Estimular a los niños,
que jueguen al ajedrez ajedrez,
y observaréis, que tal vez,
dejan de hacer travesuras,
e imitarán a los curas,
o cualquier hombre de bien.

Los niños, son inocentes;
pero aprenden las maldades,
los odios y vanidades,
que cosechan en su entorno,
y esto, es igual que un horno,
que trae calamidades.

Jamás saldrá un niño noble
con padres mal educados,
pues les crían muy mimados
creyendo no hacer el mal;
pero mira a un animal
cuando ya está bien domado.

Un niño, no es responsable
de una enseñanza mal hecha,
fruto de mala cosecha,
que ha sembrado el labrador,
y nos causa gran dolor,
que no luchen en la brecha.

Reprenderles con cariño,
y no darles la razón.
Si observáis que el corazón
os dice que están mintiendo,
porque hay un discernimiento,
fuente de la inspiración.

Si los niños salen tercos
y andan por malos caminos,
que no paguen los vecinos
esa mala educación,
que ha heredado el corazón,
por consentir tantos mimos.

Dejar jugar a los niños
cuando han hecho los deberes,
y así, dirás que les quieres,
al familiar y al vecino,
pero apártate del vino,
y también de las mujeres.

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes

JUBILADOS CAJA ASTUR - AVILÉS-

Todos juntos nos hallamos
con la más sana intención,
jugando, o en reunión,
pero está echada la “suerte”,
ya se aproxima la muerte,
y no hay otra solución.

Esta es la triste razón;
¿Más, decirlo es oportuno?
- me estará diciendo alguno -
Se me encoge el corazón,
mas vivir, no es ilusión,
se lo he dicho a mas de uno.

¿Es ilusión el penar,
y ver que la vida es corta?
Sé que alguno no le importa,
porque jamás la aprovecha,
y jamás lucha en la “brecha”
y el mal, jamás lo soporta.

Con el “palo”, que es razón,
se va educando a la gente,
y el poderoso exigente,
con doble caparazón,
jamás pierde la ilusión,
por sentirse omnipotente.

El mal no desaparece,
mas bien se crece o retoña,
y hay gente, que al ser bisoña,
quiere seguir en sus “trece”;
y aquí, el cielo obscurece.
¡No es ninguna carantoña!

Si te tocó mala herencia,
¿Qué bien puedes esperar?
No es muy dulce el paladar,
porque tendrás amargor,
con síntomas de dolor,
¡Eso es lo que puedes dar!

Ya hablé mucho de pesares,
¿Por qué no hablar de consuelo?
Saber que existe un gran Cielo;
pero hay que sufrir un juicio,
y quien practique algún vicio,
que no finja con ser sincero

Hay quien nos manda pesares;
Mas hay quien manda consuelo,
¿No viene la Luz del Cielo,
y alumbra a buenos y malos?
Pisar firme, ciudadanos,
y jamás ser altaneros.

Nuestra piel se va arrugando,
por mucha crema que echemos,
¡Hay que saber lo que hacemos
antes de dar un mal paso!
pisar firmes – Por si acaso –
y hagamos, lo que debemos.

Nuestros andares “cansinos”
con más de algún tropezón,
ya nos muestra la razón
de que vamos cuesta “abajo”.
¿No existe ningún atajo?
¡Dios ya dio la solución!

Si has creído “lo del mono”,
o quizás en la “explosión”,
andas muy mal de razón,
porque te ha engañado el mundo,
o algún otro “trotamundos”
o algún “sabio de ocasión”.

Dios es quien nos dona el tiempo,
¿Lo sabes aprovechar?
No es de necios preguntar.
Por supuesto, que haya sabios;
Pero a Dios, no hagas agravios,
si no los quieres pagar.

Habla con Dios, que es tú Padre,
¿Pierdes tiempo en letanías?
¿Lo ignoras, o lo sabías?
¡Que sencilla es la razón!
¡Habla con tu corazón,
Déjate de hipocresías!

Es el último consejo,
que este viejo puede dar,
sigue tu buen caminar,
el que Dios ya te ha marcado.
¡No mires para otro lado,
te puedes equivocar!

Cecilio García Fernández.
Salinas 2-10-06

JUBILADOS

Soy asturiano de “cepa”;
más mi lengua no lo expresa;
quizás será por torpeza,
quizás será por desidia,
quizás me falta codicia,
quizás me falte destreza.

Nací junto al Cabo Peñas,
por tanto, cerca del mar,
y es difícil de olvidar
aquellos baños del Puerto,
donde jamás hubo un muerto;
pues nadie se quiso ahogar.

Aunque viví en plena guerra,
cuando crujían los gritos,
yo jamás dije, ¡Malditos!,
porque conociendo el pueblo,
la guerra fue un desconsuelo
para los pobres y ricos.

Estas son las consecuencias
de esta triste humanidad,
que por no amar la Verdad,
pagó caras consecuencias,
fruto de maledicencias,
por nuestra debilidad.

Mi gloria es vivir en Cristo,
libre como Ángel del Cielo;
pero no es ningún consuelo
vivir con gente del “mundo”
que se enfanga en lo profundo,
entre barro, y entre cieno.

Trabajando en una empresa,
aunque estés bien situado,
y seas un hombre honrado,
tienes que sufrir presiones,
porque no admiten razones,
y pueden darte de lado.

Saber que existen “rapaces”
los clásicos comedores,
que son como roedores,
y traen y llevan cuentos,
y ellos viven muy contentos,
y cobran bien sus favores.

Fue muy larga mi experiencia;
más si volviese a nacer,
siempre volvería hacer
el trabajo muy bien hecho,
y sin dar golpes de pecho,
volvería a renacer.

Y es que las aves “rapaces”
se alimentan de carroña;
y aunque yo comí “boroña”
tengo el gusto refinado,
porque a mí, me han enseñado
a beber; sin coger “moña”.

Ser fieles en el trabajo,
y no vender la conciencia,
y andar siempre en obediencia,
porque la suerte acompaña
a quien nos mete cizaña,
que es hija de la indecencia.

Empecé a los quince años,
cosiendo sacos de esparto,
y jamás me sentí harto
de trabajar con esmero,
y ser un hombre sincero,
y nunca hacer de lagarto.

Tener amor al trabajo,
es trabajar con esmero,
pensar, que esto es lo primero
que un hombre debe de hacer;
porque si quieres comer,
lucha como un caballero.

Bendigo a todos mis jefes,
pues de todos aprendí,
y ahora yo lo digo aquí,
aunque alguno haya partido;
más saber, que no he mentido,
tal como me prometí.

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes

sábado, 9 de octubre de 2010

JOSEFINA MI ESPOSA

Sabes de mi amor sincero,
-desde que te conocí-
y sabes lo que te quiero.
Tú das la vida por mi.

Sé que no puedes quejarte,
aunque tengo mil defectos;
más no voy a quebrantarte,
pues prefiero los afectos.

Una esposa que me amara,
era lo que yo quería.
Me correspondiste bien;
yo tanto no merecía.

Me diste un hijo muy bueno,
muy amable y cariñoso.
Eso es lo que yo pedía.
¿Existe algo más hermoso?

He dado gracias al Padre
por la esposa que me dio,
y el Padre, que es Dios Eterno,
todo me lo concedió.
.
Se hizo Tu voluntad,
con la más pura armonía,
y además, con tu bondad,
nos inundas de alegría.

Le has concedido un esposo.
¿Es quién le correspondía?
Yo estoy lleno de defectos,
pero lucho día a día.

Y seguiré en esa lucha,
por su vida y por la mía.
Como ya tenemos años
voy a pedirte un favor:

¡Llévanos a los dos juntos,
para no tener dolor!
¡Las ausencias son terribles
cuando hay verdadero amor!

¡No me dejes a mi solo,
yo quiero partir primero!
Sé que soy un egoísta;
pero querer, si te quiero.

Fuimos a muchos lugares,
y siempre modestamente,
porque orgullo no tuvimos,
aunque lo ignore la gente.

Bajos, siempre en figurar;
pero altos, en el trabajo,
y el Señor nos premió mucho,
por empezar, desde abajo.

Gracias Padre por guiarnos,
por los caminos más rectos,
ya sabes que hemos luchado
para no tener defectos.

Por eso al hablar de ti,
hablo con mucha razón,
viviendo con esperanza,
y también con ilusión.

Hemos trabajado mucho,
con placer, y en armonía;
pues trabajo, con amor,
siempre produce alegría.

También tenemos espinas,
como todo ser humano;
pero son bastante finas,
y no traspasan la mano.

Dios te somete a las pruebas
que debemos resistir,
para saber nuestra entrega,
para crecer y vivir.

Después de pasar las pruebas,
Volvemos a resurgir,
para seguirte adorando,
hasta el día de partir.

Cecilio García Fernández
San Martín de Podes