Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:21.
Los que no tienen dinero, venid, comprad, venid a mí; oid, y vivirá vuestra alma. Isaías 55:1-3.
Un joven se acercó a Jesús para formularle una importante pregunta: ¿Qué haré para tener la vida eterna?
Guarda mis mandamientos, respondió Jesús. Todo esto lo he guardado, dijo el joven, ¿Qué más me falta? – Anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoros en el Cielo; y ven, y sígueme.
Esta respuesta puso al joven ante una opción vital: deshacerse de todos sus bienes para seguir a Jesús y adquirir las verdaderas riquezas espirituales y celestiales, o seguir aumentando su fortuna con el temor de perderla y la insatisfacción en el corazón.
¿Qué hizo? Dio la espalda a Jesús y se fue muy triste. (Mateo 19:16-22).
Este joven no pudo ser salvo, no porque fuera rico sino porque el dinero era lo más importante para él y llenaba su corazón; era su ídolo, y Jesús lo sabía.
Todo cuanto poseemos, si es para nosotros más importante que Jesús, estamos perdidos, ya que aunque el dinero ni siente ni padece, la ambición, y sobre todo, la confianza que ponemos en el, es superior a la confianza que ponemos en el mismo Dios. Este es uno de los cientos, o miles, de ídolos que tenemos y que debemos ir borrando de nuestra lista.
El que cree en mí será salvo. Yo soy la verdad y la vida, nadie viene al Padre si no es por mí. No creamos más verdad que ésta, de lo contrario seremos idólatras.
Jesús responde a mis preguntas, y el Espíritu Santo ya me dio, y me sigue dando pruebas de su existencia, en mí. Son pruebas ciertas, claras, sin dudas. Quien no recibe a Jesús como su UNICO Salvador no tiene el Espíritu Santo. Si estás enamorado de tu esposa no lo puedes estar de otra mujer al mismo tiempo. Quien no está conmigo, está contra mí, dijo Jesús.
Cuando yo entraba en el templo (Iglesia es el cuerpo de Cristo), sentía una emoción, un gran respeto, un temor; pero la presencia del Espíritu Santo brillaba por su ausencia. Mi ingenuidad me llevaba a pedir a San Antonio por todo lo que perdía, porque así me lo había enseñado una vecina; pero ahora, cuando veo a las almas, de buena voluntad, eso no hay que dudarlo; confiando y adorando una obra de arte, bien pintada ó vestida, siento pena, ya que yo también piqué en el anzuelo, como el pez; pero aunque tarde, me libre de el.
Dios todo lo hizo con la Palabra, y hoy, nosotros tenemos mucho poder y fuerza con la misma Palabra. ¿Cómo hacerlo comprender a las almas? Simplemente con una oración ó conversación entre Jesús y tú, es suficiente para que te libres de toda imagen, de rosarios, repeticiones, que no salen del corazón, que fueron escritas no se sabe cuando, ni por quién; pero son palabras de hombres. (excepto el Padre Nuestro)
La oración es la expresión sincera que sale del corazón del hombre, para manifestar a Dios cuales son tus necesidades, materiales y espirituales. Aunque Dios sabe nuestro estado, él quiere que expresemos nuestros deseos, aunque no se cumplan, pues nosotros, en nuestra ignorancia, pedimos cosas que no nos convienen.
Naturalmente que yo le pido a Dios que me quite los dolores; pero seguro que si me los quitara, me alejaría de él, poco a poco, sin darme ni cuenta, ya que Satanás es muy astuto y sabio. El accidente me benefició, ya que a partir de ese momento mi fe, fue sincera y es tan grande mi confianza que no temo nada, y vivo siempre con la conciencia tranquila, ya que, en cuanto me deslizo en algo (bastante por desgracia), tengo quien me avisa y seguidamente pido perdón.
No existe un hombre bueno, es imposible, ya que somos todos pecadores porque lo hemos heredado. ¿Quién se salva entonces? Solamente aquellos que piden perdón a Jesús y le reconocen como el Hijo de Dios que vino a morir por nosotros y resucitó al tercer día, y se halla a la diestra del Dios Padre. ¡Qué sencillo, eso lo creemos casi todos! Sí, pero Dios quiere solo para él la adoración, veneración, glorificación y absoluta obediencia a su Palabra.
A Dios hay que darle gracias por todo. En primer lugar por lo que somos, aunque, debido a nuestra ignorancia podemos no estar satisfechos con nuestra personalidad, nuestro físico, con nuestros padres; por nuestra forma de ser, por sentirnos inferiores a otros; Pero, quién es el hombre para igualarse a Dios. Mejor dicho: Quiénes somos nosotros para dirigirnos a hombres, ya fallecidos,-los llamados santos- y pedirles gracias y dones, que solamente puede conceder Dios? ¿Qué concepto tenemos de nuestro Dios, que le apartamos para un lado, cuando ha dado su vida por salvar la nuestra, y nos dirigimos a un pecador, como nosotros, para que nos conceda alguna gracia, de acuerdo con nuestro egoísmo? ¿Dónde está escrito que un hombre, vivo, pueda conceder el “título de santo” a otro pecador como los demás, por el solo hecho de pertenecer a una religión determinada?
Bien lo dijo Jesús: Recibís los unos la gloria de los otros; pero la Gloria de Dios no se alcanza así.
¿Qué es lo que hay que hacer para ser santo, de acuerdo con la Iglesia Católica Romana? Lo ignoro. Yo solo sé lo que hay que creer y hacer para ser santo ante Dios. Quien tenga duda, que lea la Palabra y que se entere de la vida de los Apóstoles. ¿Eran ellos santos? La duda ofende. ¿Daban ellos, ó Jesús, títulos de santos? ¡No! Solo eran, son y serán santos, los que creen en Jesús y cumplen con sus enseñanzas, escritas en la Biblia, en el Nuevo y viejo Testamento.
Jesús cumplió con el Viejo Testamento; pero anuló muchas formas de vivir y actuar del Viejo y ahora estamos obligados a cumplir con el Nuevo en su totalidad y con casi todo el contenido del Viejo. Quedan anulados algunos mandatos, como, por ejemplo, ojo por ojo y diente por diente, mientras ahora –Nuevo Testamento- nos dice: Amarás a tus enemigos. Con Cristo todo lo hay que perdonar. Resulta duro alguna vez; pero es así como Dios nos lo reclama.
¿Necesitamos los unos de los otros para salvarnos?
Naturalmente que sí. Dios nos creó a su imagen y semejanza y como somos espíritu él nos utiliza, ó se sirve de nosotros para casi toda su obra. Nos manda orar unos por los otros, pedir por nuestros enemigos, por los gobiernos más perversos que existan; pues están ahí por alguna causa que ignoramos. Ver, como un solo ejemplo, la vida de Noé,que, con seiscientos años de vida, comenzó a construir el arca, de dimensiones considerables.
Dios le dio la orden de construir, facilitándole hasta las medidas y es de suponer que vecinos y familiares estarían riéndose y mofándose por la ocurrencia ó locura que suponía, lógicamente para los hombres, estar construyendo semejante arca; pero él, seguro de que era un mandato de Dios, aguantó todo tipo de burla y obedeció a Dios. ¿Cuántos familiares tendría Moisés, solamente sabiendo los años que tenía al comenzar la obra; más los que transcurrieron hasta terminarla?
Es de suponer que tendría varios cientos ó miles de familiares, ya que en aquella época tenían muchos hijos ¿Cuántos se salvaron de su familia, puesto que el resto del mundo murió ahogado? Solamente él, su mujer, sus dos hijos, con sus esposas.
Con Sodoma y Gomorra pasó otro tanto, y todo por corrupción, tal como va ahora el mundo, aunque todos nos creemos perfectos. Lo que a mí más me llama la atención, es que son muchos los que dicen: Dios no vino a castigar vino a salvar. Esta falsa idea, o creencia, la aceptan muchos sacerdotes y el pueblo en general; pero Dios ni tiene barbas blancas ni es un bonachón que todo lo consiente. Si fuese así, sería un Dios injusto.
Por otra parte, todos sabemos que seremos juzgados, y que la justicia de Dios es perfecta.
Dios hace justicia. Es cierto que Jesús dijo: yo no he venido a condenar; más no es menos cierto que dijo: mis Palabras os condenarán. También dijo: el que cree en mi será salvo, y el que no cree en él, ya está condenado.
Andemos por fe, veamos por fe y olvidemos los mandatos y obras de los hombres, que son los que nos llevan a la perdición.
San Martín de Podes
Cecilio García Fernández
viernes, 6 de agosto de 2010
CRÍTICA
¡Cuánto hablamos del Amor, sin tener conocimiento!
¡Cuánto nos equivocamos, sin mencionar un lamento!
Tú, perdóname Señor, si por decir esto miento.
Yo necesito saber, y tener discernimiento.
¿Quién vive sin criticar en éste mundo tirano?
Las faltas del otro veo, porque vivo equivocado.
Señor: Te pido con humildad, si veo en otros defectos,
que mire para otro lado, para que no haya lamentos.
Sé que lo conseguiré, aunque soy hombre imperfecto.
Déjame primero ver, la viga que está en mi ojo,
para que pueda ver bien, los defectos que tiene otro.
para estar cerca de ti, limpio sin ningún despojo.
Tengo que nacer de nuevo, como tú has dicho, Señor.
cambiando viejas costumbres, causantes de mi dolor.
Me siento muy protegido de cuerpo y de corazón.
¡Gracias Señor de la vida! ¡Gracias Señor del amor!
Mientras yo siga viviendo, te adoraré con clamor,
y Tú, me darás respuesta, y calmarás mi dolor;
Pues la muerte que has llevado, ha sido por puro amor
a todos los que pecamos; sin que exista una razón.
Ayudemos siempre al débil, de espíritu y corazón.
Jesús es la recompensa; pero caro Le salió.
Dio Su vida en el madero, por un mundo pecador.
¿Se Lo tenemos en cuenta? ¡Causa pena y gran dolor,
que siendo Dios, se hizo hombre; pero además se humilló.
El vino a salvar los hombres, de su mala condición.
Luego, los hombres se entregan, a la pura perdición.
Muchos olvidan a Cristo y van a las religiones,
y éstas, con artes y engaños, amasan buenos millones;
pero a costa de inocentes, que no encuentran soluciones,
y al no conocer a Cristo, traicionan sus corazones.
Señor: Escucha las oraciones que a diario te están pidiendo,
por las almas de éste mundo, que tanto está padeciendo.
¡Todo es una explotación! Siempre lo estoy repitiendo.
Tú eres la gran solución, para el alma y para el cuerpo.
¿Por qué no creen las gentes, para que no haya lamentos?
Las almas que no te escuchan, por las falsas religiones,
llegarán tarde a la cita, del Señor de los Señores.
Cecilio García Fernández
¡Cuánto nos equivocamos, sin mencionar un lamento!
Tú, perdóname Señor, si por decir esto miento.
Yo necesito saber, y tener discernimiento.
¿Quién vive sin criticar en éste mundo tirano?
Las faltas del otro veo, porque vivo equivocado.
Señor: Te pido con humildad, si veo en otros defectos,
que mire para otro lado, para que no haya lamentos.
Sé que lo conseguiré, aunque soy hombre imperfecto.
Déjame primero ver, la viga que está en mi ojo,
para que pueda ver bien, los defectos que tiene otro.
para estar cerca de ti, limpio sin ningún despojo.
Tengo que nacer de nuevo, como tú has dicho, Señor.
cambiando viejas costumbres, causantes de mi dolor.
Me siento muy protegido de cuerpo y de corazón.
¡Gracias Señor de la vida! ¡Gracias Señor del amor!
Mientras yo siga viviendo, te adoraré con clamor,
y Tú, me darás respuesta, y calmarás mi dolor;
Pues la muerte que has llevado, ha sido por puro amor
a todos los que pecamos; sin que exista una razón.
Ayudemos siempre al débil, de espíritu y corazón.
Jesús es la recompensa; pero caro Le salió.
Dio Su vida en el madero, por un mundo pecador.
¿Se Lo tenemos en cuenta? ¡Causa pena y gran dolor,
que siendo Dios, se hizo hombre; pero además se humilló.
El vino a salvar los hombres, de su mala condición.
Luego, los hombres se entregan, a la pura perdición.
Muchos olvidan a Cristo y van a las religiones,
y éstas, con artes y engaños, amasan buenos millones;
pero a costa de inocentes, que no encuentran soluciones,
y al no conocer a Cristo, traicionan sus corazones.
Señor: Escucha las oraciones que a diario te están pidiendo,
por las almas de éste mundo, que tanto está padeciendo.
¡Todo es una explotación! Siempre lo estoy repitiendo.
Tú eres la gran solución, para el alma y para el cuerpo.
¿Por qué no creen las gentes, para que no haya lamentos?
Las almas que no te escuchan, por las falsas religiones,
llegarán tarde a la cita, del Señor de los Señores.
Cecilio García Fernández
YA NO HAY QUE TEMER
Sé que pertenezco a Dios,
y soy para Ti, legado;
Pero es muy grande el agrado,
de saber que tú perdón,
liberó mi corazón,
por todo lo que he pecado.
Te pido perdón, Señor,
que tantos bienes me has hecho;
y aunque el camino es estrecho
voy a seguirte fielmente;
¿Qué me importa a mí la gente,
la que siempre está al acecho?
Creador del universo,
creador de lo que existe,
creador, ¡Cuánto sufriste
por darme la salvación!
¡Cuántos no ven tu razón
y en la necedad persisten!
Por el día nos das luz
y por la noche descanso,
y al seguirte hay un remanso,
pues la paz es un reposo,
y no hay nada tan hermoso;
Por repetirlo, no canso.
El Creador de la Luz
supo darle fuerza al viento,
también nos da avivamiento,
con relación a la fe;
y aun que el viento no se ve,
yo sé que está en movimiento.
Les dio plumas a las aves
para que las lleve el viento,
les dio mucho que no entiendo;
Porque es mucho lo que ignoro;
Pero le dio, habla al loro,
y al cristiano entendimiento.
¿Y cuántas fieras creó,
sin contar algún humano?
¿Quién tiene limpia su mano
si no ha pedido el perdón?
Aunque es necio el corazón,
Él siempre nos da Su mano.
Nos dio tantos bienes juntos,
y tan juntos nos los dio,
que hasta quiero creer yo,
que el hombre los precisaba,
pues de esta forma igualaba
las penas que el Diablo dio.
Yo sé que aquí, en esta tierra
hay mucho falso cristiano;
y aunque digan: soy tu hermano,
mira a quien das tu confianza,
y no pongas tú esperanza
en “citano”, o en “mangano”
Con Jesús, ya no hay cruzadas,
y si las hay, no me aterran,
yo estoy muy firme en su tierra,
y esto no es un desatino,
yo conozco mi destino,
y un buen cristiano no yerra.
Yo sé, que me voy salvar,
Su Palabra me responde,
y sé, que el Sol no se esconde,
por vueltas que de la tierra,
¡Qué me importa a mi la guerra
si Jesús siempre responde!
He nacido en San Martín,
moriré, donde Dios quiera,
puede ser en La Reguera,
puede ser en cualquier parte;
Pero que nadie me aparte
de Palabra Verdadera.
Hoy se regalan Palabras
que jamás van a pasar,
no te dejes “embaucar”
que el tiempo pasa “volando”,
nadie sabe para cuando,
tendremos que regresar.
En este punto importante
nadie debe resbalar,
calla, cuando hay que callar,
y habla poco, y resumido,
que el pájaro, en su nido,
se tiene que acurrucar.
Cecilio García Fernández
y soy para Ti, legado;
Pero es muy grande el agrado,
de saber que tú perdón,
liberó mi corazón,
por todo lo que he pecado.
Te pido perdón, Señor,
que tantos bienes me has hecho;
y aunque el camino es estrecho
voy a seguirte fielmente;
¿Qué me importa a mí la gente,
la que siempre está al acecho?
Creador del universo,
creador de lo que existe,
creador, ¡Cuánto sufriste
por darme la salvación!
¡Cuántos no ven tu razón
y en la necedad persisten!
Por el día nos das luz
y por la noche descanso,
y al seguirte hay un remanso,
pues la paz es un reposo,
y no hay nada tan hermoso;
Por repetirlo, no canso.
El Creador de la Luz
supo darle fuerza al viento,
también nos da avivamiento,
con relación a la fe;
y aun que el viento no se ve,
yo sé que está en movimiento.
Les dio plumas a las aves
para que las lleve el viento,
les dio mucho que no entiendo;
Porque es mucho lo que ignoro;
Pero le dio, habla al loro,
y al cristiano entendimiento.
¿Y cuántas fieras creó,
sin contar algún humano?
¿Quién tiene limpia su mano
si no ha pedido el perdón?
Aunque es necio el corazón,
Él siempre nos da Su mano.
Nos dio tantos bienes juntos,
y tan juntos nos los dio,
que hasta quiero creer yo,
que el hombre los precisaba,
pues de esta forma igualaba
las penas que el Diablo dio.
Yo sé que aquí, en esta tierra
hay mucho falso cristiano;
y aunque digan: soy tu hermano,
mira a quien das tu confianza,
y no pongas tú esperanza
en “citano”, o en “mangano”
Con Jesús, ya no hay cruzadas,
y si las hay, no me aterran,
yo estoy muy firme en su tierra,
y esto no es un desatino,
yo conozco mi destino,
y un buen cristiano no yerra.
Yo sé, que me voy salvar,
Su Palabra me responde,
y sé, que el Sol no se esconde,
por vueltas que de la tierra,
¡Qué me importa a mi la guerra
si Jesús siempre responde!
He nacido en San Martín,
moriré, donde Dios quiera,
puede ser en La Reguera,
puede ser en cualquier parte;
Pero que nadie me aparte
de Palabra Verdadera.
Hoy se regalan Palabras
que jamás van a pasar,
no te dejes “embaucar”
que el tiempo pasa “volando”,
nadie sabe para cuando,
tendremos que regresar.
En este punto importante
nadie debe resbalar,
calla, cuando hay que callar,
y habla poco, y resumido,
que el pájaro, en su nido,
se tiene que acurrucar.
Cecilio García Fernández
CRISTO
Solo existe un Salvador
y su nombre es Jesucristo.
Conoció bien el dolor,
y además bajó al abismo.
Solo en el mundo existió,
un hombre que fue perfecto.
Sabemos lo que sufrió
-y jamás tuvo un defecto-
Su vida fue, perfección,
solo vino hacer el bien.
Vivió, con gran ilusión;
Pero, ¿Quién sufrió como él?
El forma parte del Trino,
y es nuestro Dios verdadero,
y tuvo que hacerse hombre,
y morir en un madero.
Padre, y Espíritu Santo,
son las otras dos personas,
y yo, para ellos canto,
aunque algo se desentona.
Somos pecadores natos;
pero estamos perdonados,
ya que Jesús dio Su vida,
y no estamos olvidados.
El príncipe, Satanás,
hoy sigue tentando al mundo,
y además, con gran poder;
y en esto, no me confundo.
Señor: ¡Dame por favor:
Conocimiento abundante,
y que no falte el valor
para seguir adelante!
Dame constancia también,
con amor y maestría;
Pues quiero hablar a la gente,
con toda la valentía.
Hay que hablar del Evangelio,
aunque que tengas que sufrir.
Aunque no haya otro remedio,
tenemos que resistir.
Podemos vivir contentos,
con nuestro Espíritu Santo;
pero, vivamos atentos,
para evitar desencantos.
Leer siempre la Palabra,
con todo detenimiento;
Pues todo el que siembra, labra.
Busquemos discernimiento.
Mi alma está protegida,
yo no la tengo arruinada,
ya que Cristo no me olvida;
Pues yo soy de Su manada.
Por eso quiero decir
la cosa que más estimo,
que mi alma se salvó,
de nuestro eterno enemigo.
Aunque en tinieblas estamos,
la Luz nos está alumbrando,
y mi alma está al arrimo,
de aquel que me quiere tanto.
Tengo vida eternamente,
si hago el bien, ó si hago el mal,
y este es el mejor caudal,
que hay que tener muy presente.
Es tan grandioso el amor,
después que me entregué a Cristo,
que hago el bien, y a si persisto,
entregándole mi amor.
Muy poco me importa a mí,
lo que en el mundo se “guisa”;
para mí, hoy soplan vientos,
que yo suelo llamar brisa.
El que de amor adolece,
yo le tengo compasión;
pues tiene lo que merece,
y es suficiente razón.
Yo no encuentro otra Verdad;
Pero el mundo está en su trece.
Vivimos en un mal mundo,
que a los hombres estremece.
Si huimos de la Verdad
y tragamos el engaño;
va aumentando la maldad,
y detrás, el desengaño.
Hay miles de enfermedades,
y atropellos por millones;
mas, quién busca la Verdad,
es porque tiene razones.
Todo es pura vanidad,
que son falsas ilusiones,
que llevan al desengaño,
traicionando corazones.
Creer en el creador,
dejar los imitadores,
porque los hombres sufrimos,
lágrimas, sangre y sudores.
Cecilio García Fernández.
San Martín de Podes
y su nombre es Jesucristo.
Conoció bien el dolor,
y además bajó al abismo.
Solo en el mundo existió,
un hombre que fue perfecto.
Sabemos lo que sufrió
-y jamás tuvo un defecto-
Su vida fue, perfección,
solo vino hacer el bien.
Vivió, con gran ilusión;
Pero, ¿Quién sufrió como él?
El forma parte del Trino,
y es nuestro Dios verdadero,
y tuvo que hacerse hombre,
y morir en un madero.
Padre, y Espíritu Santo,
son las otras dos personas,
y yo, para ellos canto,
aunque algo se desentona.
Somos pecadores natos;
pero estamos perdonados,
ya que Jesús dio Su vida,
y no estamos olvidados.
El príncipe, Satanás,
hoy sigue tentando al mundo,
y además, con gran poder;
y en esto, no me confundo.
Señor: ¡Dame por favor:
Conocimiento abundante,
y que no falte el valor
para seguir adelante!
Dame constancia también,
con amor y maestría;
Pues quiero hablar a la gente,
con toda la valentía.
Hay que hablar del Evangelio,
aunque que tengas que sufrir.
Aunque no haya otro remedio,
tenemos que resistir.
Podemos vivir contentos,
con nuestro Espíritu Santo;
pero, vivamos atentos,
para evitar desencantos.
Leer siempre la Palabra,
con todo detenimiento;
Pues todo el que siembra, labra.
Busquemos discernimiento.
Mi alma está protegida,
yo no la tengo arruinada,
ya que Cristo no me olvida;
Pues yo soy de Su manada.
Por eso quiero decir
la cosa que más estimo,
que mi alma se salvó,
de nuestro eterno enemigo.
Aunque en tinieblas estamos,
la Luz nos está alumbrando,
y mi alma está al arrimo,
de aquel que me quiere tanto.
Tengo vida eternamente,
si hago el bien, ó si hago el mal,
y este es el mejor caudal,
que hay que tener muy presente.
Es tan grandioso el amor,
después que me entregué a Cristo,
que hago el bien, y a si persisto,
entregándole mi amor.
Muy poco me importa a mí,
lo que en el mundo se “guisa”;
para mí, hoy soplan vientos,
que yo suelo llamar brisa.
El que de amor adolece,
yo le tengo compasión;
pues tiene lo que merece,
y es suficiente razón.
Yo no encuentro otra Verdad;
Pero el mundo está en su trece.
Vivimos en un mal mundo,
que a los hombres estremece.
Si huimos de la Verdad
y tragamos el engaño;
va aumentando la maldad,
y detrás, el desengaño.
Hay miles de enfermedades,
y atropellos por millones;
mas, quién busca la Verdad,
es porque tiene razones.
Todo es pura vanidad,
que son falsas ilusiones,
que llevan al desengaño,
traicionando corazones.
Creer en el creador,
dejar los imitadores,
porque los hombres sufrimos,
lágrimas, sangre y sudores.
Cecilio García Fernández.
San Martín de Podes
CRISTIANISMO ADULTERADO
¡Causa dolor y gran pena saber lo que está pasando!
¡Con las cosas del Señor, jamás andemos jugando!
Toda manipulación, es dolor y desencanto.
¡Orar, orar por favor! ¿Se puede consentir tanto?
Que Cristo es el Salvador, nadie lo puede negar.
¡Pregonan el ante Cristo! ¿Dónde vamos a parar?
Jesús da la salvación, a todo aquel que Le acepta;
También nos dio libertad, y por eso el mundo peca.
Las religiones, son opio, son la pura dormidera;
Más Jesús, es la Verdad; aunque no estudió “carrera”.
Nuestro Salvador Jesús, quiere que haya entendimiento,
y esto, nos obliga al cambio de nuestro comportamiento.
¡Mirar como están viviendo las más “grandes religiones”!
Hacen guerras abundantes y atropellan las razones.
¿Veis lo que está pasando en las diversas naciones?
¡Hay misas con brujerías! ¿Lo llamamos religiones?
El dinero y el poder, son las causas del desastre
de las miserias y ruinas de todos los ambulantes.
¡Que la ambición de los fuertes a los débiles no arrastre.
Hay tanto niño inocente, con huesos, como el alambre.
¿Quién dio su vida en la cruz por salvar la humanidad?
¡Quién iba a ser! ¡Fue Jesús! Los hombres damos maldad.
¿Quién es nuestro intermediario, en ésta tierra bendita?
Es Cristo, Bendito y Santo, el Dios que da, y no quita.
Solo Dios es omnisciente. Él jamás pide perdón.
Si hubiese un hombre infalible, no existía inquisición.
El que se humilla ante Cristo, con todo arrepentimiento,
ya tiene la Salvación. ¡Creedme; porque no miento!
Cristianismo sin Jesús, es vivir sin alimento,
Es navegar por los mares, sin timón y contra viento,
Es luchar inútilmente, para nunca estar contento,
Es estar desamparado de quien creo el Firmamento.
Cecilio García Fernández.
¡Con las cosas del Señor, jamás andemos jugando!
Toda manipulación, es dolor y desencanto.
¡Orar, orar por favor! ¿Se puede consentir tanto?
Que Cristo es el Salvador, nadie lo puede negar.
¡Pregonan el ante Cristo! ¿Dónde vamos a parar?
Jesús da la salvación, a todo aquel que Le acepta;
También nos dio libertad, y por eso el mundo peca.
Las religiones, son opio, son la pura dormidera;
Más Jesús, es la Verdad; aunque no estudió “carrera”.
Nuestro Salvador Jesús, quiere que haya entendimiento,
y esto, nos obliga al cambio de nuestro comportamiento.
¡Mirar como están viviendo las más “grandes religiones”!
Hacen guerras abundantes y atropellan las razones.
¿Veis lo que está pasando en las diversas naciones?
¡Hay misas con brujerías! ¿Lo llamamos religiones?
El dinero y el poder, son las causas del desastre
de las miserias y ruinas de todos los ambulantes.
¡Que la ambición de los fuertes a los débiles no arrastre.
Hay tanto niño inocente, con huesos, como el alambre.
¿Quién dio su vida en la cruz por salvar la humanidad?
¡Quién iba a ser! ¡Fue Jesús! Los hombres damos maldad.
¿Quién es nuestro intermediario, en ésta tierra bendita?
Es Cristo, Bendito y Santo, el Dios que da, y no quita.
Solo Dios es omnisciente. Él jamás pide perdón.
Si hubiese un hombre infalible, no existía inquisición.
El que se humilla ante Cristo, con todo arrepentimiento,
ya tiene la Salvación. ¡Creedme; porque no miento!
Cristianismo sin Jesús, es vivir sin alimento,
Es navegar por los mares, sin timón y contra viento,
Es luchar inútilmente, para nunca estar contento,
Es estar desamparado de quien creo el Firmamento.
Cecilio García Fernández.
¿CREES EN DIOS?
Pocos quieren creer hoy, en Jesús, El Salvador;
Por carecer del amor, que es la sal de nuestra vida.
Muy pocos vemos la herida, que le causó gran dolor.
El mundo está muy perdido, y carece de timón.
Andamos a la deriva, sufriendo con amargor.
Las aguas están revueltas, y hay tormentas desatadas,
y no teniendo al Señor, andamos como manadas.
¿Tú sabes de dónde vienes? ¿O vives en la ignorancia?
Te crees que tienes mucho; pero no todo es ganancia.
Tenemos un Creador, ¿Ó es que lo pones en duda?
Medita bien por favor, y no practiques la usura.
Mira bien; pues tienes ojos, y tu lengua no está muda.
Tienes mucho que perder. Hay que ser agradecidos.
Tenemos para comer, tenemos cinco sentidos.
Hasta tenemos amigos, que nos echan una mano.
Tenemos ropa abundante, tenemos buena comida,
Dime por favor amigo. ¿Qué te falta en ésta vida?
Te sientes muy importante, si en ti, abunda el dinero.
Yo no me quejo jamás, pues tengo lo que mas quiero.
¿Nunca miras hacia atrás? ¿Conoces la compasión?
¿Das las gracias diariamente, al Dios de tu salvación?
¿No ves los niños morirse, porque les falta hasta el pan?
¿Ves como viven en chozas, lo mismo que un animal?
¿Y no son hijos de Dios, estos seres inmolados?
¿Qué dirá el explotador? ¿Se sentirá iluminado?
¡Ahora inventamos de todo! ¡Esto es una maravilla!
Pero hay ancianos muy solos, con fango hasta las rodillas.
Pocos quieren a sus padres, cuando no dan rendimiento.
¡Les mandamos al asilo, y que se den por contentos!
¡Jesús trajo la justicia! Él no quiere vernos muertos;
pero es igual. La avaricia, jamás nos tendrá contentos.
¡Explotadores tiranos, esclavos de la avaricia,
Dios pasará la factura; pero con toda justicia!
Para limpiar tu conciencia, recurres a tu dinero,
pagas unas cuantas misas; Pero quien gana es el Clero.
Hay un tribunal muy justo, que no comete un engaño;
Allí llorarán bastantes, al sufrir el desengaño.
La Palabra del Señor, es toda sabiduría,
y la tienes a tu alcance. Léela todos los días.
Sabes que fue perseguida por la Santa Inquisición;
pero hace muy pocos años, vino la liberación.
Muchos la tienen en casa, y siempre en la estantería,
no me conviene leerla, ya que ella me acusaría.
Gracias Jesús por Tu Sangre, gracias por Tu sufrimiento,
gracias por la salvación, que me hace vivir contento.
Salinas, 8 Junio 2.000
Cecilio García Fernández.
Por carecer del amor, que es la sal de nuestra vida.
Muy pocos vemos la herida, que le causó gran dolor.
El mundo está muy perdido, y carece de timón.
Andamos a la deriva, sufriendo con amargor.
Las aguas están revueltas, y hay tormentas desatadas,
y no teniendo al Señor, andamos como manadas.
¿Tú sabes de dónde vienes? ¿O vives en la ignorancia?
Te crees que tienes mucho; pero no todo es ganancia.
Tenemos un Creador, ¿Ó es que lo pones en duda?
Medita bien por favor, y no practiques la usura.
Mira bien; pues tienes ojos, y tu lengua no está muda.
Tienes mucho que perder. Hay que ser agradecidos.
Tenemos para comer, tenemos cinco sentidos.
Hasta tenemos amigos, que nos echan una mano.
Tenemos ropa abundante, tenemos buena comida,
Dime por favor amigo. ¿Qué te falta en ésta vida?
Te sientes muy importante, si en ti, abunda el dinero.
Yo no me quejo jamás, pues tengo lo que mas quiero.
¿Nunca miras hacia atrás? ¿Conoces la compasión?
¿Das las gracias diariamente, al Dios de tu salvación?
¿No ves los niños morirse, porque les falta hasta el pan?
¿Ves como viven en chozas, lo mismo que un animal?
¿Y no son hijos de Dios, estos seres inmolados?
¿Qué dirá el explotador? ¿Se sentirá iluminado?
¡Ahora inventamos de todo! ¡Esto es una maravilla!
Pero hay ancianos muy solos, con fango hasta las rodillas.
Pocos quieren a sus padres, cuando no dan rendimiento.
¡Les mandamos al asilo, y que se den por contentos!
¡Jesús trajo la justicia! Él no quiere vernos muertos;
pero es igual. La avaricia, jamás nos tendrá contentos.
¡Explotadores tiranos, esclavos de la avaricia,
Dios pasará la factura; pero con toda justicia!
Para limpiar tu conciencia, recurres a tu dinero,
pagas unas cuantas misas; Pero quien gana es el Clero.
Hay un tribunal muy justo, que no comete un engaño;
Allí llorarán bastantes, al sufrir el desengaño.
La Palabra del Señor, es toda sabiduría,
y la tienes a tu alcance. Léela todos los días.
Sabes que fue perseguida por la Santa Inquisición;
pero hace muy pocos años, vino la liberación.
Muchos la tienen en casa, y siempre en la estantería,
no me conviene leerla, ya que ella me acusaría.
Gracias Jesús por Tu Sangre, gracias por Tu sufrimiento,
gracias por la salvación, que me hace vivir contento.
Salinas, 8 Junio 2.000
Cecilio García Fernández.
1ª -CORINTIOS
1 CORINTIOS: 7 : 23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.
1 CORINTIOS: 8 : 6 Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él.
Leer bien estos versículos y dejar de pedir, clamar, y adorar a hombres e imágenes.
¡Por precio fuimos comprados!
¡Precio de angustia y dolor!
y por Él fuimos salvados,
por el Cristo del amor.
Tenemos que ser muy fieles,
sin cometer un error,
por ser quien nos da las mieles,
y el que nos calma el dolor.
Le clavaron en la cruz
lo mismo que a dos ladrones;
y eso que es Rey de la Luz
y calma nuestros dolores.
Clavado de pies y manos,
supo sufrir sinsabores,
y nos trata como a hermanos.
¡Con Él somos vencedores!
Su Padre le abandonó,
cuando era grande el tormento,
con la corona de espinas
y los clavos bien adentro.
No merecemos perdón;
pero somos perdonados.
Tuviste gran compasión.
¿Merecemos ser amados?
Además de Salvador,
eres nuestro “intermediario”.
Lo dices en Tu Palabra,
y hablamos contigo a diario.
No precisamos de hombres.
¡Todos somos pecadores!
¡Todos nacimos manchados
con envidias y rencores!
Tú Palabra es perseguida.
Tú Palabra deformada.
¡Sé que Te causan heridas;
y todas son soportadas!
Ahora todo lo consientes;
pero ha de llegar la hora
que nos juzgarás a todos.
¡Pobre del que no te adora!
La tierra y el universo
fueron creados por Dios;
Pero Cristo estaba inmerso
y por Él todo pasó.
Cuando le pidas al Padre,
no te olvides de la cruz.
Cristo es nuestro intermediario
y no tenemos más Luz.
En el monte Los Olivos,
de rodillas, Él oró:
Pasa de mí esta copa,
Él al Padre, le pidió,
y un ángel, vino del Cielo,
y al Señor Le confortó.
Y estando ya en agonía,
él oraba; y lloró.
Sudaba gotas de sangre,
que en la tierra se vertían.
Eran gotas muy amargas
cuando estaba en agonía.
Los discípulos dormían,
y Jesús seguía sufriendo.
Ellos no sabían bien
lo que estaba padeciendo.
Jesús tiene que sufrir
cuando adoramos a hombres,
que pecan todos los días;
pero que nadie los nombre.
¡Sudaste gotas de sangre,
y ahora vives olvidado!
Te llevan en una cruz;
pero además, muy clavado.
¡Nuestro Señor Jesucristo
no está clavado en la cruz!
Vive en nuestros corazones,
y Él es quien nos da Su Luz.
Muertos están los farsantes
que viven a costa de Él;
Ellos de sí, son amantes.
¡Pero todo se ha de ver!
Cecilio García
1 CORINTIOS: 8 : 6 Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas y nosotros por medio de él.
Leer bien estos versículos y dejar de pedir, clamar, y adorar a hombres e imágenes.
¡Por precio fuimos comprados!
¡Precio de angustia y dolor!
y por Él fuimos salvados,
por el Cristo del amor.
Tenemos que ser muy fieles,
sin cometer un error,
por ser quien nos da las mieles,
y el que nos calma el dolor.
Le clavaron en la cruz
lo mismo que a dos ladrones;
y eso que es Rey de la Luz
y calma nuestros dolores.
Clavado de pies y manos,
supo sufrir sinsabores,
y nos trata como a hermanos.
¡Con Él somos vencedores!
Su Padre le abandonó,
cuando era grande el tormento,
con la corona de espinas
y los clavos bien adentro.
No merecemos perdón;
pero somos perdonados.
Tuviste gran compasión.
¿Merecemos ser amados?
Además de Salvador,
eres nuestro “intermediario”.
Lo dices en Tu Palabra,
y hablamos contigo a diario.
No precisamos de hombres.
¡Todos somos pecadores!
¡Todos nacimos manchados
con envidias y rencores!
Tú Palabra es perseguida.
Tú Palabra deformada.
¡Sé que Te causan heridas;
y todas son soportadas!
Ahora todo lo consientes;
pero ha de llegar la hora
que nos juzgarás a todos.
¡Pobre del que no te adora!
La tierra y el universo
fueron creados por Dios;
Pero Cristo estaba inmerso
y por Él todo pasó.
Cuando le pidas al Padre,
no te olvides de la cruz.
Cristo es nuestro intermediario
y no tenemos más Luz.
En el monte Los Olivos,
de rodillas, Él oró:
Pasa de mí esta copa,
Él al Padre, le pidió,
y un ángel, vino del Cielo,
y al Señor Le confortó.
Y estando ya en agonía,
él oraba; y lloró.
Sudaba gotas de sangre,
que en la tierra se vertían.
Eran gotas muy amargas
cuando estaba en agonía.
Los discípulos dormían,
y Jesús seguía sufriendo.
Ellos no sabían bien
lo que estaba padeciendo.
Jesús tiene que sufrir
cuando adoramos a hombres,
que pecan todos los días;
pero que nadie los nombre.
¡Sudaste gotas de sangre,
y ahora vives olvidado!
Te llevan en una cruz;
pero además, muy clavado.
¡Nuestro Señor Jesucristo
no está clavado en la cruz!
Vive en nuestros corazones,
y Él es quien nos da Su Luz.
Muertos están los farsantes
que viven a costa de Él;
Ellos de sí, son amantes.
¡Pero todo se ha de ver!
Cecilio García
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